"No todo es beneficio en la emigración."
Amigos blogueros: Muy optimista veía yo hoy al Gobierno en materia de beneficio para España del fenómeno emigratorio.
Una vez más os suplico que no me toméis muy en serio porque voy a mostrarme un poquitín políticamente incorrecto.
Vaya por delante que soy de los que piensan que cada ser humano debería poder elegir libremente el lugar del mundo donde poder desarrollar su existencia.
Yo nací en una bonita ciudad andaluza y me habría sentido tremendamente infeliz si, cuando decidí venirme a Madrid, los madrileños no me hubieran aceptado.
Bien es verdad que, a cambio, he procurado ser merecedor de esa acogida y encariñarme con las cosas de aquí hasta tal punto que, por ejemplo, en el campo musical yo me emociono tanto con unos tangos de Huelva como con el chotis.
Dice hoy El País: "Miguel Sebastián, candidato a la alcaldía de Madrid en las próximas elecciones, afirma que la inmigración ha aportado crecimiento a la economía española, ha mejorado la riqueza individual..."
Pero...Esta mañana en la SER llamaban unos oyentes, coincidiendo casi todos, en que no veían tan claro los beneficios que la emigración estaba produciendo en la economía española.
Afirmaban, eso sí, que los verdaderos beneficiarios han sido los grandes terratenientes, los constructores y otros que se están beneficiando de una mano de obra barata, no siempre acorde con la legalidad, en detrimento de los nativos que, de no ser por los emigrantes, podrían gozar de salarios similares a los de los otros paises de la UE.
A esto tendríamos que añadir otros perjuicios en forma de mafias rusas, rumanas o búlgaras, de todo tipo de delincuencia a cargo de maleantes marroquíes, subsaharianos o kosovares.
Por no decir nada de las molestias, suspicacias, recelos...que suscita la presencia de emigrantes en tu entorno, especialmente si te toca a tí de cerca como es mi caso con unos rumanos.
Por cierto, que lo cortés no quita lo valiente: ¡Enhorabuena a Rumanía por ganar a la selección española! A ver si se entonan los españoles para futuros encuentros que están por venir.
No obstante lo dicho, sigo pensando que la mayoría de emigrantes que nos llegan son gente honrada que han dejado sus países por la sencilla razón de encontrar otro país más rico que les permita ganarse honradamente el pan al tiempo que ayudan a levantar y enriquecer el país de acogida.
Emociona observar, por otro lado, con qué rapidez muchos de ellos aprenden el idioma español e intentan adaptarse, de alguna manera, a lo español.
Al final todo se reduce a una cuestión de equilibrio: valorar lo mucho positivo y combatir lo que de negativo conlleva todo fenómeno emigratorio.
Al final todo se reduce a una cuestión de equilibrio