"Mi ojito derecho." (Otra de quirófanos) Iª PARTE
"Ya soc aqui", como dijo el otro. ¡Feliz 2007!
"El otro" era el Honorable Josep Tarradellas, President de la Generalitat de Catalunya en el exilio, quien pronunció esta frase al presentarse en Barcelona ante sus ciudadanos.
Pues sí, "Ya estoy aquí". Puede que alguno haya echado de menos mis posts en estos días - más de un mes - Un problema de retina en el ojo derecho (de ahí lo de "mi ojito derecho" del título) ha constituido el motivo de mi ausencia. Los pocos posts aparecidos estos días estaban en el borrador.
Esta expresión se solía usar antes mucho para expresar "un gran aprecio por algo". De hecho, recuerdo que de pequeño oí una vez decir a una vecina que yo era el ojito derecho de mi abuela Catalina.
Por eso, antes de la operación, le dije al cirujano: "Cuidado, doctor, que es mi ojito derecho."
Lo de "otra de quirófanos" viene a cuento de que pasar por ese sitio, que a tantos causa espanto, dos veces en cuatro meses, es "too much for the body", que diría un buen inglés. (Cfr. post del 3/9/06: "La primera vez que entré en quirófano.")
¿Lo peor de una operación de este tipo? El postoperatorio, que supone dos semanas durmiendo boca abajo y veinte días mirando al suelo.
Y, por supuesto, ver la vida por un solo ojo.
Yo era de los que pensaban que para ver debería bastar con un ojo. Que ahí Dios no había estado muy afinado.
Y si no, ahí estaba el gigante Polifemo, tan guapo él y tan ufano con su único ojo en medio de la frente, riéndose de los humanos.
Claro que cuando al gran Ulises se le ocurrió lo de clavarle la estaca en su único ojo, se le acabó la risa y entonces pensé que lo de los dos ojos no había sido tan mala idea después de todo. ¡Perdón, Señor!
La operación en sí fue de la que podríamos calificar de "ordinaria", en el mejor y más noble sentido del término.
Y lo digo por el número de personal sanitario que llevó acabo la operación.
En una operación "extraordinaria" suele haber varios cirujanos, unas pocas enfermeras y unos veinte mirones con bata blanca que no hacen nada más que mirar y alguno hasta se entusiasma en se lleva la operación en video.
En la mía hubo los justos y precisos: el cirujano, una enfermera para todo y un ayudante (ayudanta en mi caso. ¡Dios la bendiga! por algo que más dadelante relataré.)
De camino al quirófano bromeé con los camilleros sobre lo cómodo que me llevaban y el fresquito que hacía por alli. Está claro que era una forma de quitarme el nerviosismo que llevaba en el cuerpo.
Una vez me colocaron en la mesa de operaciones, hubo un detalle protagonizado por la médico ayudanta que me acabó de reafirmar de que
me hallaba en buenas manos.
El detalle fue que, en los preparativos previos, se dirigió a mí con esta frase: "Cielo, abre la mano derecha."
Y aquel "cielo" me supo a gloria.
(CONTINUARA)
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16 Octubre 2009 | 05:50 AM