"¿Está bien visto subir las escaleras como si las bajaras?"
Amigos blogueros: Dicen de los gallegos (¡Qué bonita es Galicia y qué simpática su gente!) que cuando van por unas escaleras no se sabe si suben o bajan. Ignoro por qué.
Yo no lo sé; nunca he visto a un gallego subir o bajar escaleras.
En esto me parezco a aquel turista español que, al regresar de una visita a Francia, le preguntaron: "¿Cómo son los franceses?"
A lo que sabiamente contestó: "Lo ignoro. No los he saludado a todos."
Os decía en mi post de ayer que os iba a hablar de un amigo y su relación con las escaleras.
La primera vez que vino a casa le dije que como no teníamos ascensor tendríamos que subir dos tramos de escaleras.
Pues se alegró. Para él, el hecho de que mi casa no tuviera ascensor, era estupendo. (Para mi amigo, que es un optimista en ejercicio, todo es estupendo).
Me pregunto si conocía una película antigua en la que una encopetada dama de la nobleza se despedía del Emperador subiendo unas espléndidas escaleras al revés para no darle las espaldas.
"Pa haberse matado", dije yo.
Pero él seguía con su tema. Me confesó que no era una tontería. Que subir los tres tramos de escaleras de mi casa equivalía a una hora de Gimnasio.
Lo cual equivalía a decir que podría ahorrarme una pasta, tal y como estaba la hora de Gimnasio.
Yo, que suelo seguirle la corriente a los locos - aquello me parecía una inmensa locura - ya he hecho mis pinitos.
Probé primero a subir un tramo y por poco me muero.
Pero lo que más me cortaba era pensar que los vecinos estarían mirando por las mirillas de sus pisos y pensando:
"Creíamos que estaba loco pero no tanto."
Y yo: "Eso es porque no han visto la película."