"Se marchó contento porque le habían aplaudido mucho."
Amigos blogueros: En una entrevista a un cantaor de flamenco en una emisora de radio le preguntaron acerca de cómo reaccionaban los diferentes públicos de España.
Contestó que existía una cierta diferencia entre, por ejemplo, si le escuchaban en Cataluña o Andalucía.
Los catalanes tienden a ser más contenidos.
Los andaluces, por regla general, te suelen animar con sus oles todo el tiempo.
"¿Y fuera de España", le siguió preguntando la entrevistadora."
"Bueno, Japòn, donde voy con frecuencia, es un caso muy especial", le respondió.
Y continuó: "El público japonés te escucha con un profundo respeto. Parecen como ausentes pero, al acabar la actuación, son muy generosos en sus aplausos."
Mientras yo escuchaba la entrevista me vino a la memoria una anécdota que me contaron una vez ( y que lo más probable es que no sea cierta, por lo inverosímil).
Era sobre un conferenciante que fue invitado a dar una conferencia en un Centro.
Durante toda su intervención, el público estuvo muy atento. Demasiado para su gusto ya que no observaba ningún tipo de reacción a lo que él narraba.
Como si no se sintieran satisfechos con el asunto objeto de su conferencia.
Pero, para su sorpresa, una vez acabado de hablar, recibió una calurosa ovación por parte de los asistentes.
Y con esta grata inmpresión abandonó la Sala de Conferencias.
Lo que nunca supo - porque no se lo dijeron - fue que el público estaba
integrado en su casi totalidad por sordomudos, que no habían oído ni una sola palabra de lo que había dicho.
DEDICATORIA: Para Carmen M, que no oye muy bien, pero que es más lista que el hambre.