"¿Para qué crees que quiero el canario?
Amigos y enamorados blogueros: ¡Feliz San Valentín! ¡Que tengáis un muy bueno y amoroso día!
Y bajando ya de las nubes, tengo que confesaros que no sé vosotros pero yo estoy ya hasta la mismísima coronilla de oir mencionar a personajes, más o menos populares, no por lo que son sino, y muchas veces a su pesar, por circunstancias de sus vidas.
Y así un día oímos habar del actor Pepe Rubianes, no por su trabajo interpretativo en "Lorca eran todos" sino porque una veintena de intransigentes se han acercado al teatro, donde actúa, a insultarle porque un mal día tuvo el desliz de cagarse en España.
¡Como si eso fuera posible!
O escuchamos en la Pasarela Cibeles hablar, no de trapos, que es lo suyo, sino de que el novio de la inefable Ana Obregón, allí presente, el modelo Darek, "marcó cuerpo serrano con orgullo paseando la pasarela con unos pantalones de lana que realzaban su figura."
O nos mencionan una y otra vez la gomina de Pedja Mijatovic, Director Deportivo del Real Madrid, como si no tuviéramos ojos para verla.
Todo esto me trae al recuerdo una anécdota que le oí contar al periodista de Radio nacional, Julio César Iglesias, sobre un amigo suyo argentino, amigo de coleccionar canarios.
Un día fue al mercado de pájaros, como de costumbre, y compró un canario que le impresionó por su extraordinario canto.
Llegó a casa y lo colocó en una jaula.
Se acercó su hijo pequeño a observar al nuevo inquilino.
- "¡Pero, papá, este canario está cojo!"
- "¿Y para qué crees tú que lo he comprado: para que juegue al futbol o para que cante?"
Pues eso.
Y