"Hay cosas que no las entiende ni Dios - con perdón."
Amig@s
bloguer@s:
Visioné hace tiempo un film, "Fiddler on the Roof" (El violinista sobre el tejado).
Es una de esas producciones que marcaron la decadencia del gran musical americano.
En él se evoca la vida de una pequeña comunidad judía, en la Ucrania de principios del siglo XX, y la de un lechero, su mujer y sus cinco hijas.
El es un hombre feliz, creyente y un tanto abrumado por la vida, magníficamente interpretado por el actor Topol.
Su fé le lleva a mantener frecuentes diálogos con su Dios.
En cierta ocasión su caballo sufre un permance y cojea, lo que le impide tirar del carro con los cántaros de leche.
Se encara con Dios y le dice, mirando hacia el cielo:
"Señor, que me castigues a mí, que soy un pecador, pase.
Pero este pobre caballo, ¿qué mal te ha hecho?"
El miércoles pasado, 15 de Agosto, sucedió algo que me recordó el episodio de la pelicula que os acabo de narrar.
Perú sufrió uno de los más terribles terremotos de su historia: 7.9 en la escala de Richter.
En la población de Pisco, cercana a Lima, la iglesia de San Clemente del siglo XVIII, se vino abajo sepultando a más de 300 fieles que se hallaban en misa.
Yo me hago la misma pregunta que el lechero de la película:
"¿No había, Señor, grandes pecadores en Perú a quienes castigar que tuviste que hacerlo con estos creyentes tuyos que se hallaban reunidos rindiéndote un homenaje de fé celebrando la eucaristía?"