"Algunos periodistas saben cómo alimentar la fiera que todos llevamos dentro".
Amig@s
bloguer@s:
Porque ellos no son - no lo olvidemos - la bestia.
Si existe actualmente un tipo de periodismo amarillo que huele a podrido es porque el resto de los que no pertenecemos al gremio periodístico nos alimentamos de él.
Hace unos días cayó en mis manos una película antigua, del año 1951.
Me animó a visionarla el saber que para Woddy Allen es una de sus preferidas.
Se llama "El Gran Carnaval".
Su director, el genial Willy Wilder.
Básicamente es la desagradable historia de un periodista, Charles Chuck Tatum, magníficamente interpretado por Kirk Douglas.
El reportero Tatum trabajaba en un periódico importante neoyorkino de donde fue expusado por su adicción al alchohol y su mala práctica periodística.
Llega al pueblo de Alburquerque, New Mexico, para trabajar en el periódico local, a la espera de una oportunidad que le vuelva a llevar a la primera fila del reporterismo.
La forma cómo se presenta al Director del periódico lo dice todo de este personaje:
"Hola. Soy un periodista de 250 dólares a la semana. Buscaré grandes noticias que ofrecerle. Y si no las hay, saldré a la calle y morderé a un perrro. Dejémoslo en 45 dólares."
Un día, un lugareño, de origen indio, sufre un desgraciado accidente al caer al fondo del pozo de una mina abandonada.
Tatum ve en este accidente, que podría haberse resuelto en un par de horas, su gran oportunidad.
Carente de escrúpulos, y con la complicidad de un sheriff irresponsable, logra retrasar el rescate una semana.
Durante este período de tiempo infla la noticia de forma sensacionalista en beneficio popio, sacando rédito de la triste situación y alcanzando una breve fama como reportero.
No me fue difícil conectar el film con el circo mediático formado alrededor de la pequeña Madeleine y su familia.
Tragedias como la de esta familia inglesa las tenemos - por desgracia - casi a diario.
¿A qué viene entonces todo este despliegue mediático al que llevamos semanas asistiendo?
Es peligrosa esa práctica periodística concebida como arte de construir la realidad, de reinvertarla, dando de lado a lo que debe ser la ética periodística: ser vehículo entre la noticia y el receptor de la misma.
Tenemos que exigirle a los medios de comunicación mucho más rigor y seriedad.
Pido:
Para los Mc Cann, sean o no culpables, comprensión en su tragedia.
Para la justicia, que la dejen actuar sin presiones.
Para los medios de comunicación, que sean más respetuosos a la hora de ofrecernos las noticias.
NB.- Este post se lo dedico a Ultreia, que es periodista y a todos los blogueros periodistas de La Coctelera.

bateman dijo
En el "Caso Madeleine", debes saber que fueron los McCann quienes echaron manos de los medios de comunicación para dar a conocer lo que ocurría.
Y como siempre la pregunta del millón: ¿quién es primero, la oferta o la demanda?. ¿Existen programas porque la gente los demanda o hay audiencia porque hay oferta?
Otro periodista, psicópata, pero periodista.
14 Septiembre 2007 | 11:53 AM