"Las palabras pueden, a veces, ser necias: los gritos, siempre".
Y eso es lo que son esos energúmenos que gritan, zarandean y no permiten hablar a los políticos cuando pretenden exponer sus ideas en las universidades españolas.
¿Habrá algo más absurdo que una pancarta blandida por un estudiante a las puertas de la Universidad de Valencia con el lema:
"Fora politics de la universitat"?
¿Para qué sirve la universidad - como su mismo nombre indica, de "universitas" - sino para la exposición y discusión de todo tipo de ideas, por peregrinas que puedan parecer?
Como decía un político hace unos días en una tertulia:
"No hay nada más triste que un fascista de derechas que uno de izquierdas".
Estábamos acostumbrados a que los fascistas eran personas desviadas de las derechas moderadas.
Esto de escuchar a gentes, supuestamente de izquierdas, insultar e impedir el libre derecho a expresar las propias ideas, nos deja a todos descolocados.
Y nada tan pernicioso para la democracia como que haya quien piense que al impedir que alguien se exprese libremente esté haciendo algo bueno para la sociedad.
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16 Octubre 2009 | 05:20 AM