"Esto sólo se le ocurre a un imbécil".
Esta es la frase en la que se basan los que no son amigos de don Felipe González, presidente del Gobierno de España que fue, para criticarlo.
Aún conviniendo en que no es una frase muy feliz, hay que reconocer que no posee la misma fuerza insultante que si hubiera dicho:
"Señor Rajoy, usted es un imbécil".
También fue dicha no para todos los españoles. Su pronunció en el contexto de un mitin.
Y en lo smítines se exagera, se bromea, simplemente porque se está entre amigos.
Luego podemos entrar en el análisis de lo que impulsó al señor González a pronunciar esta frase.
Lo provocó el que el señor Rajoy se considerara a sí mismo más razonable y moderado que el señor Zapatero.
Y esto no se lo cree nadie que haga un mínimo de análisis sereno de lo acaecido en la pasada legislatura.
Un señor que se pasa cuatro años insultando al Jefe del Gobierno socialista - se han recogido decenas de insultos de Rajoy contra Zapatero y ninguno de Zapatero hacia Rajoy - y aún crea que es más razonable y moderado, yo no digo que haya que llamarle "imbécil" pero un poco tonto sí que es.
Me contaron una anécdota de un asesino.
Le estaban juzgando y el juez le echó en cara a la persona acusada de asesinato que si una puñalada ya habría sido suficiente para matar a esa persona, por qué continuó apuñalándolo.
A lo que éste replicó:
"Señor juez, es que cuando comencé a apuñalarlo, me insultaba".
"¿Y qué le decía?", preguntó su señoría.
"Me llamaba 'asesino'", fue su respuesta.
Yo me pregunto: llamarle 'asesino" a uno que te está apuñalando, ¿es un insulto o una definición?
Pues mi conclusión es que a uno que dice una imbecilidad y se le llama imbécil no se le insulta, simplemente, se le define.