"Si estoy vivo, no estoy muerto. Y si estoy muerto, ya no estoy vivo".
"Por eso no le temo a la muerte", Palabra de Rafael - con nombre de arcángel - Azcona.
Ha muerto si hacer ruido. Sin parafernalia. Sin medios mediáticos de por medio.
Tanto, que nos enteramos de su fallecimiento dos días después, cuando ya su cuerpo era ceniza - polvo enamorado.
Ha muerto "el humorista de lo cotidiano", según recuerda su amigo y contertulio en el Comercial, el cineasta David Trueba.
Guionista único. Los diálogos "azconianos" eran fiel reflejo de la sociedad que le tocó vivir y que tan bien retrató.
Decía que su humor no era negro; simplemente retrataba el pensar, el sentir y el modo de expresarse de la gente.
Manuel Vicent, periodista y escritor valenciano, que tan grato recuerdo guarda de Azcona, hablando de su inteligencia dice algo genial:
"Poseía una Inteligencia sin énfasis; a ras de suelo".
Sin aspavientos. Hasta mjuy tarde en su vida, no comenzamos a conocer realmente su persona aunque conociamos su nombre y su obra.
Carlos Carnicero, contertulio de la SER, afirmaba:
"Cuando muere alguien con talento, duele más".
Humilde, como todos los grandes, siendo un guionista reconocido y premiado.
Era, son sus palabras, "como una puta - en el sentido más nomble del vocablo - porque estaba siempre al servicio de los directores de turno".
Se marchó como vivió, discretamente. Y eso que era hombre de cine.
Ya no escribirá más guiones. Y es una tremnda pena porquehace un par de días se ha producido una noticia esperpéntica digna de uno de sus guiones:
El director de una clínica médica gaditana ha decidido que sus enfermeras lleven minifalda y muestren un escote generoso.
Al parecer, le importa menos que sean eficaces en su trabajo.
Tipos como éste son los que inspiraron a Rafael sus personajes y, como ven, no eran inventos suyos. Estaban en la vida real.
Su ironía le llevó a elegir para morir el domingo de Resurrección.
Está bien porque su recuerdo vivirá entre nosotros siempre que visionemos una de las más de ochenta películas con guión suyo.
Y para concluir este mi humilde homenaje al guionista por excelencia, una recomendación:
Es la hora de que TV española dé por concluído su casposo programa de "Cine de barrio" y lo sustituya por un homenaje a Rafael Azcona. Cualquiera de las películas de la que fue guionista, valdrá.