"Esperando a que escampe".
Eso es lo que aguardaban estos miembros de la hermandad sevillana de Las Cigarreras, con la esperanza de que cesara la lluvia y pudieran acompañar a sus 'pasos' por las calles hispalenses.
Sigo pensando que Dios tiene un sentido del humor muy raro.
Infunde la fé en estas personas, que se afanan todo el año por ser buena gente, hacer sus retiros espirituales, recolectar dinero para sufragar los enormes gastos que suponen poner a Dios y a su Santísima Madre en procesión...
Y va luego y abre las compuertas del cielo, no para enviarles sus bendiciones, sino toda el agua que les ha negado el resto del año.
¡Señor, Señor, quien te entienda que te compre!
Leo en el artículo que la periodista Laura Daniele escribe en El País:
"Desaliento y lágrimas en numerosas cofradías andaluzas, que vieron rotas sus ilusiones de arrancar a los fieles el fervor religioso de la Semana Santa".
Sólo una pregunta, por si algún amigo bloguero me lee y desea contestármela:
"¿Por qué castigó Dios a estos cofrades enviándoles la lluvia e impidiéndoles así sacar sus 'pasos' a la calle?
Y cuando esperábamos que ese mismo Dios les diera una alegría a todos los sevillanos - en la mayor manifestación festiva del mundo, que es la Feria de Sevilla - va y vuelve a abrir las puertas del cielo y deja caer agua como para tener que asisitir a la feria, no a caballo, sino en barca.
Eso es lo que, al parecer sucedió con el Bigotes cuando se murió: "llueve más que cuando enterraron al Bigotes" - dicen por allá abajo - porque tuvieron que llevar el ataúd en una barca.

ultreia dijo
Hola Riselo:D
No creo que la lluvia sea un castigo divino... y eso que aqui está cayendo el diluvio.
Besotes
10 Abril 2008 | 02:49 PM