'¿Lecturas positivistas' o 'Esperar a ver de dónde sopla el viento' o 'Se acabaron las alegrías'?
Recuerdo un chiste gráfico de unos de estos días - que me perdone su autor por no citarlo ya que no recuerdo en qué periódico lo vi.
Se ve en la viñeta a un señor atareado, tecleando su ordenador.
Su esposa le observa y, finalmente, le dice:
"Cuando te parezca bien, me escuchas a lo que tengo que preguntarte."
A lo que el marido, absorbido como está en la red, le responde:
"Espera, que le pregunto a Google."
Eso hice hace unos días: meterme en la red y analizar los comentarios de tres analistas de bolsa.
Lo primero que constaté fue que hasta en la Bolsa ha calado la ideología.
Si no, cómo se explica que, sobre los mismo resultados de la bolsa y del mismo día, para unos - según el periódico donde trabajen - estamos al borde de la hecatombe económica, y otros digan que no es para tanto.
Y así para el comentarista David Anglés del diario Público
"Aunque los inversores han mostrado en los últimos días una mayor disposición a hacer caso de las buenas noticias que de las malas, todavía es pronto para determinar cuál será la tendencia de la bolsa española en el corto plazo."
Como pueden ver, este comentarista apuesta por la prudencia.
Para Rafael Vidal, de El Pais, en su sección de Bolsa 'Desde el parqué':
Los inversores apostaron claramente por las noticias positivas y los mercados de valores recuperaron ayer la orientación alcista."
Finalmente, y en el ABC, Miguel Larrañaga titula así su análisis sobre la situación bursátil:
"Se acabaron las alegrías."
Y a continuación hace un comentario catastrofista de la situación de la economía española.
Pero, ¡Hombre! Si de bolsa no sabe ni Dios - que ya es decir.
¿Cómo se atreve usted a decir, por los malos resultados de unos días - incluso de un trimestre - que la bolsa se hunde?
A usted le supongo experto en Bolsa y debe saber los dichos que sobre la misma corren:
"Los analistas de bolsa sólo aciertan a posteriori."
Es el clásico "es que tenías que haber invertido en otros valores."
¿Y por qué no me lo dijo cuando se lo pregunté?
Otro principio es el consabido de que en bolsa, como en tantas otras cosas, "todo lo que sube baja y viceversa".
Es que además, al día siguiente de anunciar este catastrofismo bursátil, el Ibex 35 español subió nada menos que un 3%.
Miguel Larrañaga dijo
Por pura casualidad he hecho lo mismo que tú en aquella ocasión. Una búsqueda aleatoria en Google me ha hecho descubrir este comentario, leerlo y, sobre todo, pasarlo bien un rato.
Descarta ideología en mi comentario de aquél día. Siempre soy sincero cuando escribo de Bolsa. Lo peor es que acerté. El 25 de abril de 2008 dije que se acababan las alegrías y lo único que cabe reprocharme es que me adelanté un mes a lo que efectivamente ocurrió. El cataclismo se produjo desde la segunda quincena de mayo, pero había suficientes indicadores que permitían adelantar ya en abril lo que iba a suceder.
En Estados Unidos me tendrían por un gurú y ganaría una pasta dando conferencias por esta feliz circunstancia, pero lo cierto es que en España la única recompensa que encuentro por este acierto (sin duda debido al azar) es enfrentarme a un ERE que amenaza a 84 redactores del diario ABC, entre ellos a mí mismo. Estáte seguro de que en esta "limpieza étnica" no vamos a salir de allí los más afines políticamente a la línea editorial del periódico para el que, efectivamente, trabajamos.
En cualquier caso, no soy un gurú, ni mucho menos. Cualquiera que haya visto un gráfico sabe que aquella situación técnica de finales de abril anunciaba que esos niveles no eran sostenibles. Y no lo fueron.
Efectivamente, los analistas de Bolsa solo aciertan a posteriori, por eso siempre me he negado a pertenecer a tal categoría. Me conformo con ser un simple plumilla inquieto que trata de hablar a sus lectores (escasos) en un lenguaje comprensible y, sobre todo, honrado.
Desde luego, no hay nada más fácil que explicar un gráfico de Bolsa desde la parte derecha de la lámina. Lo complicado es tratar desde la parte izquierda de averiguar qué va a pasar cuando termine de rellenarse la parte derecha.
Y una última cosa, ya es coincidencia que los comentarios de El País y de Público hablaran de la misma cuestión: los inversores prefirieron las buenas noticias a las malas. ¿Una mano negra?
Un saludo
Miguel Larrañaga
25 Marzo 2009 | 02:03 PM