"¿Se podría acabar con ETA a tortazo limpio?"
Yo, a veces, me lo pregunto porque tengo mis dudas.
Pero habría que intentarlo.
Hace tiempo publicó Alfonso Ussía - que sin ser santo de mi devoción, me río con sus cosas y su mala leche - en ABC un artículo a propósito de las cartas que envía la banda fascista terrorista a empresarios vascos exigiéndoles dinero en nombre de no sé qué causa vasca.
Como si para extorsionar hubiera que dar explicaciones.
"Gracias a esas cartas", dice el escritor, "más de doscientas cincuenta mil familias vascas se han visto obligadas a abandonar sus raices".
Dicho de otro modo más crudo: tuvieron que abandonar su patria porque unos desalmados les hicieron la vida imposible sin que hubiera autoridad, ni política ni policial, que pudiera evitarlo.
Y aquí es donde viene mi propuesta.
Dado que hay un dicho popular que reza: "Dios ayuda a los buenos cuando son más que los malos", yo sugiero:
¿Por qué esas doscientas y pico mil personas buenas no se vuelven a su patria vasca y se lían a tortazos con los fascistoides de tres al cuarto que no tienen ni media torta, ya que son cuatro micos?
¡Por intentarlo, que no quede!
Siempre habrá tiempo para volverse por donde vinieron.