"Si los reyes vinieron aquí es por el clima cojonudo".
Caminaba esta mañana por un lateral del Palacio de la Moneda de Madrid cuando oí:
"¡Adiós, tío bueno!"
Eran unas niñas que desde la ventana de la clase de su colegio me gritaron esto.
Yo me alegré, aunque me acababa de afeitar y yo, a la verdad, en el espejo no me ví tal.
Poco me duró la alegría porque pasó por allí otro hijo de Adán al que también le gritaron lo mismo.
Estaba claro que las niñas aprovechaban que la profesora o profesor estaban ausentes de clase, para pasárselo en grande.
Me recordó que cuando hice el post de Casanova tuve que ir a la calle Desengaño - en pleno barrio alegre madrileño - para fotografiar la posible casa de la amada madrileña del mejor amante de todos los tiempos, y una chica, de las que por allí abundan, me dijo:
"¡Hola, guapo!"
Yo, evidentemente, no me lo creí porque para guapo, tenemos a Quique Sanfrancisco.
Bueno, 'guapo', quizás no sea la palabra. Más bien, resultón, diría yo.
El Martes pasado le hicieron una entrevista en el diario gratuito "20Minutos".
Y entre las muchas cosas que afirmó, una fue ésta sobre el clima de la capital de España.
Si el madrileño y actor Enrique Sanfrancisco dice esto del clima de Madrid, será verdad. El no miente.
Posee el suficiente desparpajo como para salir airoso de cualquier situación embarazosa.
Y si no, recordad cómo nos cuenta un sucedido con la guardia civil de tráfico.
"Cuando vas conduciendo y la guardia civil te da el alto, sientes un no sé qué.
Se acercan, te miran por los cristales, miran el coche de arriba abajo, los asientos traseros, le dan una patadita a la rueda, observan la trasera...
Hasta que uno se cansa de tanto silencio y tanta observación y te ves obligado a decir:
'Que sí, hombre que sí. Que esto es un coche".
Todo lo que tiene de simpático lo tiene de pobre de vocabulario.
Pero hay dos expresiones que las usa a menudo, con gracia y desparpajo.
Una de ellas es 'puta madre'.
Por eso cuando los entrevistadores LP y AL le preguntan por "¿A qué huele Madrid", su respuesta es contundente:
'A mí me huele de puta madre'.
La otra palabra que emplea como nadie es 'cojonudo'.
Y así el clima de Madrid es cojonudo.
Unos bollitos que comía de niño donde vivía, cerca de la Plaza de Santa Ana, eran cojonudos.
E, igualmente, cuando le preguntan por los madrileños afirma, cómo no, que son cojonudos.
Si queréis verle en su salsa, acudid al teatro Maravillas de Madrid donde está representando una obra de Woody Allen, "Misterioso asesinato en Manhattan".
¡Ah! Se me olvidaba. Quique tiene nombre de santo pero a él le basta con ser cojonudo.