"Con una copa de vino en la mano", como dice la copla.
O dos. Aunque si es del vino de su tierra, Albariño - en cuya fiesta en Cambados anduvo el Presidente del Partido Popular el otro día - ya puede.
Yo me bebí una botella entera una noche en Pontevedra, capital de As Rías Baixas, y no me pasó nada. Sólo que a la mañana siguiente no me podía mover.
Y ahora en serio. No estoy seguro de si en la foto el señor Rajoy se dispone a beber o va ya por la tercera copa.
Porque no es normal lo que dijo el otro día a los periodistas
Leo en el ABC: "Rajoy le pide a Zapatero un mensaje de esperanza".
¿Ahora andamos con ésas?
Pero si llevan acusando a Zapatero de decir que la situación es seria pero controlable en lo que respecta a España.
Si le llevan meses echándole en cara ser un optimista antropológico.
Dicen que el jefe de Gobierno se ha tirado cinco meses sin tomar medida alguna para paliar la situación económica actual.
Yo debo de estar ciego y sordo porque desde el mismo día en que fue elegido este Gobierno se han estado tomando medidas.
Basta recordar la polémica ley de los 400 euros nada más ganar las elecciones generales.
Yo lo que pienso es que hay días señalados en los que los políticos se deberían dedicar sólo a vivir y a no hablar.
Sobre todo si andan celebrando una fiesta del vino.