Dios premia a los que les gusta el arte.
Al menos a mí me premió el otro día con 20€.
Os cuento.
En mí día de asueto que dedico, entre otras cosas, a visitar algún museo o sala de exposiciones, mis pies me dirigieron al Museo del Traje, enclavado en el antiguo Museo de Arte Moderno en la Ciudad Universitaria, antes de que se trasladara al moderno Centro Reina Sofía, próximo a la estación de Atocha de Madrid.
Entré por una de las puertas, derecho a la sala de exposiciones y, siguiendo el consejo de mi abuela de que 'nunca vuelvas por donde has ido', salí del recinto del Museo atravesando unos hermosos jardines, que suavizan la adusted del moderno edificio de cemento y ladrillo.
Gracias a este sabio consejo pude hallar, sin buscarlo, un billete de veinte euros bien doblado que me hizo feliz aquel día, aunque di las gracias repetidamente a la persona que los había perdido.
Brindé por ella con mi jarra de cerveza en la mano mientras devoraba un pincho de tortilla en uno de los muchos bares de la zona de Moncloa.
La Exposición se titulaba 'Fotografía de moda. Los años de Conde Nast. 1923-1937'.
El autor es el pintor y fotógrafo Edward Steichen.
Steichen se convirtió con el tiempo en el mejor fotógrafo de Art Decó y el creador de la fotografía de glamour.
Gocé de sus fotografías tanto como con los personajes que recogió en sus colecciones artísticas y que fueron publicadas por diversas revistas de moda de la época, Vanity Fair y Vogue, entre otras.
La sala estaba bastante obscura. Lo comprendí. A ello me ayudó un cartelito colgado en la puerta de entrada donde nos advertía a los visitantes que 'Los bajos niveles lumínicos atienden a razones de conservación de las piezas'.
Lo que no acabé de comprender es por qué los letreros explicativos de cada uno de los cuadros
los habían puesto tan bajos porque era, francamente, molesto tener que inclinarse cada vez que tenías que leer uno.
Me dirigí al final de la visita a una amable persona, responsable de la sala, exponiéndole mi queja en forma de observación:
"Mire. Da la impresión de que los letreros los han puesto pensando en niños o en impedidos en carritos.
Niños, no creo que vengan muchos y el porcentaje de impedidos debe ser mínimo".
Me cortó con educación y me dijo, sabiendo de qué iba la cosa, que el Director de la exposición así lo había querido y que era un señor muy suyo, que no admitía ideas de otros..
Bueno, 'señor muy suyo', le pasaré la factura que origine el dolor de espaldas con el que salí de 'su' exposición.
Almadé dijo
He ido muchíiiisimo al reina sofía y no me ha pasado nunca eso.. jor, premiará a un porcentaje mínimo de los que nos gusta el arte .... jejeje... enhorabuena.
Y que sigas disfrutando de ambas cosas, de la suerte y el arte.
23 Septiembre 2008 | 02:24 PM