¿Hasta dónde debemos aguantar las gracias de los graciosos?
Hay humoristas que, porque han escogido este noble oficio de hacer reir - no hay nada como la risa para ser feliz y ganar en salud, nunca se lo agradeceremos lo suficiente - piensan que siempre son graciosas las cosas que dicen o hacen.
Precisamente hoy quiero hacerme eco de la 'gracia' de unos personajes británicos de los que habla El País: Jonathan Ross y Russell Brand.
Dice el diario:
"El primero es el presentador mejor pagado de la BBC. El segundo es una joven estrella ascendente ante el que los críticos no se ponen de acuerdo: unos subrayan la inteligencia que se esconde tras su imagen descuidada y otros creen que es absolutamente imbécil".
Yo, sin duda, estoy de parte de estos últimos.
Porque le gastaron una broma 'muy graciosa' a un famoso actor de 78 años, Andrew Sachs.
Le llamaron por teléfono a su casa. Como no se encontraba allí el célebre actor - que en los años setenta había encarnado a Manuel, un camarero español en la comedia 'Faulty towers' - pues le dejaron un mensaje diciéndole cosas tan graciosas como que "uno de nosotros se ha acostado con tu nieta y te pedimos que no te suicides por ello".
Como pueden observar un humor digno de Chaplín.
Y es que no todo vale. Tampoco en el mundo del humorismo.
Ya que hay cosas que maldita la gracia.
riselo dijo
Amigos blogueros:
Yo que soy una de esas personas que le gusta reirse auqnue no tenga motivos, no aguanto determinadas gracietas de los periodistas.
La que más odio es esa que consiste en telefonear a alguien y tomarle el pelo.
El otro día se mondaban de risa unos periodistas de la cadena SER - antes esta cadena me parecía 'seria' -comentando cómo un reportero francés se había hecho pasar por Sarkozy y había halado con la señora Palin burlándose de ella.
¡Periodistas estùpidos!
3 Noviembre 2008 | 11:34 AM