¡Dejen en paz a los enanos!
Aunque sean bomberos.
Hace un par de semanas, en Madrid, escuchábamos a su alcalde, señor Gallardón, hablar sobre la necesidad de suprimir los hombres-anuncio, que en otras partes creo que le llaman 'hombres-bocadillo'.
Sí, esas personas, normalmente varones, que se pueden ver por el centro de la capital de España con dos cartones a modo de túnica donde anuncian, normalmente, compra de objetos de oro.
El motivo, o pretexto, para su prohibición parece ser que no es una profesion 'digna'.
¿Y quién - me pregunto - es nuestro alcalde para definir lo que es digno o no en el ejercicio de una profesión?
¿Es llevar estos cartones anunciando determinados productos menos digno que limpiar los servicios y lavabos del Ayuntamiento o barrer las calles de la ciudad?
¿Es este trabajo menos digno que el que ejercitan los futbolistas llevando sus camisetas llenas de arriba abajo de anuncios varios?
Luego, en Zaragoza - esta vez el alcalde es socialista.
No, si Dios los crea y ellos se juntan.
Pues resulta que en la bella Zaragoza no quiere que actúen los enanos en la plaza de toros.
Que es algo indigno, dicen.
¡Caramba con la dignidad!
¿Y a qué se dedican si eso es lo que les gusta y con lo que se ganan la vida? ¿Tendríamos con esta lógica que prohibir desde ahora en adelante los circos porque salen payasos haciendo el tonto?
¿Prohibir las comedias porque hay artistas que salen a hacer reir vestidos de forma extrafalaria?
¿Nos hemos vuelto locos de repente?
Y a todo esto, ¿qué dicen los enanos-bomberos y los hombres-anuncio?
Pues que les dejen en paz trabajar en lo que hacen y las autoridades que se metan en sus cosas, por ejemplo, a solucionar el paro, que hay mucho.
¡Pero qué autoridades!
LUIS dijo
Y PROHIBIR LAS CORRIDAS DE TOROS QUE SE CELEBRAN...
14 Noviembre 2008 | 02:42 PM