Sobre 'cristofobias' y 'cristomanías'.
Y todo a cuenta de que un juez ha obligado a un colegio público de Valladolid a retirar 'símbolos religiosos' - que no crucifijos - a petición de unos padres del centro.
Este hecho no tiene nada que ver con fobias ni filias.
Simplemente, es para obedecer a unas normas que obligan a no exhibir signos o símbolos de tipo religioso en centros públicos, dada la multiplicidad de religiones actualmente existentes en España y dado el carácter aconfesional de nuestra Constitución.
A los jerarcas de la Iglesia Católica les ha faltado tiempo para hablar de guerra de crucifijos, de intolerancia, de que hay que olvidar...
Si el cardenal de Toledo, señor Cañizares, habla de que 'España padece Cristofobia', con las mismas yo podría decirle que 'el mundo entero, no sólo España, padece de 'crucimanía'.
No hay más que recordar a la estependa cantante Madonna y su exhibición de crucifijos, hasta como pendientes.
El otro día iba yo distraido con una señora que llevaba enfrente en el metro y cuyo crucifijo jugueteaba en el canalillo de sus pechos a cada vaivén del vagón.
Algunos obispos siguen obsesionados con la primacía de la Religión Católica en España.
Que no, monseñores. Que eso, si no se ha acabado - que no se ha acabado - se tiene que acabar.
Me encantó escuchar en una tertulia a una monja enseñante que a la pregunta de la periodista:
"¿Y usted qué piensa de la retirada de crucifijos en las aulas de los colegios"?
¿Qué suponen que respondió? Pues esto:
" A mí no me importa. A Cristo hay que llevarlo dentro, en el corazón".
Es que yo estoy seguro de que el cardenal Rouco no cree en Dios.
Si creyera en Dios, le dejaría decidir si quiere que su Hijo crucificado siga o no en los colegios.
Le bastaría con que fulminara al primero que se atreviera a quitarle de un aula.
Pero el señor Rouco lo que quiere es fastidiar.
Si fueran menos soberbios, habrían ya quitado de las entradas de las iglesias la cruz donde dice 'Caidos por Dios y por la Patria' y otras cosas más que no deseo ni quiero recordar.
Si los obispos que se oponen a esto tuvieran más inteligencia, ya habrían dejado de beatificar a sus 'mártires'.
Si no tuvieran 'memoria selectiva' - se acuerdan de lo que les conviene - recordarían frases de Pío XII cuando felicitó a Franco por hacer la guerra 'para defender el ideal de la fé'.
O cuando el recordado cardenal Tarancón propuso a sus hermanos en el Episcopado que firmaran un documento de reconciliación y perdón y la mayoría del episcopado dijo que nones.
O cuando ignora que hubo muchos sacerdotes republicanos que fueron asesinados con el silencio cómplice de la Iglesia Española.
Y si aún no me hacen caso, les recordaré un asunto de lo más desagradable:
"Un tribunal de los Estados Unidos demanda al Vaticano por abusos a menores...."
Y una última reflexión: ¿no han pensado nunca lo que debe chocar a quien por primera vez contenpla a un cristo semidesnudo, sobre todo defendido por una parte de la Iglesia que tanto ha insistido en la modosidad y en la decencia en el vestir?
riselo dijo
Amigos blogueros:
Estoy de acuerdo con el Partido Popular - vergüenza me da confesarlo - cuando dijo el otro día que "a la mayoría de los españoles no les molesta un crucifijo.
Pero de ahí montar un cirio cada vez que retiran una cruz de un lugar público - antes lo montaban con las estatuas de Franco - hay un abismo tan grande como el Gran Cañón.
26 Noviembre 2008 | 02:54 PM