"Ha merecido la pena estar en esta silla de ruedas".
Salvo que tenga un alma que no le quepa en el cuerpo, es difícil de entender, para el común de los mortales, que diga algo así.
En la sección de El País, 'Almuerzo con...' el periodista Roberto Tamayo estrevista a una uruguaya treinteañera, Alejandra Forlán, quien sufrió un terrible accidente en el que su novio perdió la vida y a ella la dejó postrada en una silla de ruedas.
Pero, y aquí está lo sorprendente, 'su alegría congénita le hace ver la botella siempre llena'.
Para los tiempos que vivimos oir a esta hermosa criatura, de ojos cristalinos, pelo rubio y media sonrisa, a pesar de su tragedia, decir cosas como:
"Pasé de ir a bailar, a luchar por vivir".
"Amo la vida. Yo no siento que tengo una discapacidad".
" No veo todo lo que me falta sino todo lo que tengo".
Mi querida Alejandra: sigue así.
Eres todo un ejemplo para cuantos, teniendo casi todo, sufrimos porque deseamos aún más.
riselo dijo
Amigos blogueros:
Cuando gente de este temple muestra esta actitud ante la vida, a pesar de su sufrimiento, los demás nos sentimos estùpidos luchando por banalidades.
6 Abril 2009 | 07:44 PM