"Cariño, nadie nace sabiendo", me decía mi abuela.
Y es verdad. Lo he corroborado a lo largo de mis años.
Cada dia se aprende un renglón del libro de la vida.
Y el día que no te lo aprendes, queda un hueco que luego, a veces, no se rellena nunca.
Lo primero que le preguntan a un joven universitario, recién salido de la facultad, en una entrevista de trabajo, es algo tan inteligente como:
¿Que experiencia tiene en este trabajo?
Pues ninguna, buena persona. ¿No ve que acabo de dejar las aulas universitarias?
¿Deberemos, entonces, deducir que los trabajos hay que otorgarlos a gente experimentada?
¿Entonces, cuando comienza uno?
Hace unos años tuve que coger un taxi que me llevara al aeropuerto.
Me subí y al poco rato observé que el taxista me llevaba por un sitio que, posiblemente me llevaría al aeropuerto finalmente, pero que primero me daría obción a conocer toda la ciudad.
Le pregunté con toda educación que si sabía ir derecho al aeropuerto.
"Perdone", me respondió. "Es que es mi primer día en el taxi".
¿Qué debería haber hecho? ¿Bajarme y mandarlo a paseo y que se estrenara con otro?
No. Me acordé del miedo que tuve el primer día de mi empleo, sin saber nada de lo que tenía que hacer, sin conocer a nadie...
Por eso le dije: "Deje que le indique el camino".
Me dio las gracias cuando llegamos al aeropuerto por mi comprensión.
No tenía por qué habérmelas dado.
Todos hemos tenido que pasar por esas.
riselo dijo
Amig@s bloguer@s:
La foto que ilustra este post la obtuve el otro día pensando que tantos maestros de la pintura como ahí tienen sus cuadros maravillosos, comenzaron haciendo garabatos.
13 Abril 2009 | 10:26 PM