El peneuvista Anasagasti: su pelo y su boca.
Yo debo de ser de los pocos españoles que aún no se han reido de su cabellera, tan personal: esos cuatro pelos atravesándole la calva cabeza, de izquierda a derecha.
Hoy no le voy a aconsejar que cuide su cabello - que ya no tiene arreglo - sino que vigile lo que sale por su boca.
Porque decir, como ayer dijo, que "la democracia española me da asco", es para echarse a reir.
Sí, a reir. No, a llorar.
Porque este político del Partido Nacionalista Vasco, por quien yo siempre he tenido un enorme respeto, hoy, simplemente, me da pena.
Lo veo decrépito.
No de cuerpo - cada uno tiene el cuerpo como su su santa madre le ha parido y, además, los años no pasan en vano, como dijo el poeta.
Es decrépito de ideas: rancias y anacrónicas hasta el aburrimiento.

riselo dijo
Amig@s bloguer@s:
¿Quién les habrá dicho a algunos nacionalistas vascos que son más que nadie?
¡Como se nota que, al contrario de Andalucía, no han recibido un baño de cultura arábigo-romana!
Y, además, viajan poco. Y eso se nota.
No se puede estar todo el día contemplando el ombligo de sus verdes colinas y sus verdes valles.
De vez en cuando podrían andurrear un poco por la seca llanura manchega en compañía de don Quijote y Sancho Panza.
8 Mayo 2009 | 03:21 PM