Si Dios nos hiciera caso, ya se habría vuelto loco.
Y lo digo porque hace un par de días el Consejo de Seguridad Nuclear emitió un informe, no vinculante para el Gobierno, sobre la central nuclear de Garoña - bonito pueblo rural de la provincia de Burgos.
Parece ser que ha considerado que se podría prolongar otros diez años más la vida útil de dicha central.
Aunque en el programa del PSOE había una tendencia a que habría que terminar con dichas nucleares, tampoco era muy tajante.
Por eso en estos días hay todo tipo de especulaciones sobre el tema.
El partido Popular defiende su continuación y que 'la demagogia no se imponga al Consejo de Seguridad Nuclear'.
Los ecologistas piensan que el Gobierno va a decir que sí, apoyando a las eléctricas.
Los alcaldes de los ayuntamientos cercanos, muchos de cuyos habitantes trabajan en la nuclear, reclaman 'una decisión técnica y no política'.
Y hasta las monjas clarisas - que lavan y planchan las toallas del personal de la nuclear - suspiran y rezan por que la central no cierre.
¡Pobre Dios!
riselo dijo
Amig@s bloguer@s:
¡Pobre Dios!
¡Cómo lo llevamos y lo traemos de aquí para alla!
¡Cómo usamos y abusamos de su santo nombre!
Debe de estar de sus criaturas hasta el mismo...
9 Junio 2009 | 08:08 AM