Yo también disfruté del Johnny.
Aunque brevemente y de manera tangencial.
En mis años de estudiante pertenecí a un grupo de teatro universitario y, como teníamos pocas facilidades para ensayos en nuestra facultad, nos acogieron en el colegio mayor San Juan Evangelista, que es así como se llama, en realidad.
Este colegio universitario se distinguíó desde los años 60 por ser una avanzadilla de la cultura y de la contestación contra el régimen, en la medida que se podía contestar.
No sabía que perteneciera a Unicaja y que, con la excusa de unas reformas, lo que parecía estar en la mente de los directivos de esta Caja de Ahorros era darle el cerrojazo.
Pero ahí estaban todos los que sienten y sintieron amor por este centro para oponerse, en la medida de sus fuerzas, a este cierre.
La verdad es que en ayuda de los estudiantes del centro acudió todo el Madrid que alguna vez tuvo conexión con el centro, incluidos algunos políticos como nuestra presidenta, la señora Aguirre.
Por lo que recuerdo, entre las actividades de tipo cultural que allí se desarrollaron figuraban las veladas de teatro, las sesiones de cine 'bueno', y la música - mucha música - especialmente, jazz y flamenco.
Por allí pasaron dando recitales desde carmen Linares al gran Camarón.
De éste cuentan que, viniendo de Francia ya muy enfermo, dio su último concierto aquí.
Del cantaor granadino Enrique Morente cuentan una anécdota que refleja un poco el espíritu de lucha del Centro.
Fue el día en que murió Carrero Blanco y a nuestro hombre no se le ocurrió otra cosa que cantar una bulería en cuya letra había unos versos que decían que 'yo no me descubro delante de cualquier ataúd'.
Se dice que los grises repartieron aquel día tortas y porras a discreción.
Creo que cobró hasta el que no había trabajado.
Leo un titular de El País:
"El mítico colegio mauyor da una fiesta musical para celebrar que no se cierra".
Y en la foto que acompaña al artículo se ve a un universitario rompiendo la carta que anunciaba su cierre.
Un buen detalle de Unicaja. Ahora que nos quejamos de los bancos, hay que reconocer que algunos también tienen corazón.
Me cuentan de Camarón que venía ya muy enfermo de cantar en Francia y que le invitaron a cantar en el Johnny.
No quiso desairar a los universitarios y lo hizo, y fue su último concierto antes de morir.
De otro flamenco de pro, el gradino Enrique Morente, cuentan una anécdota en unos de los conciertos que dio.
Coincidió aquella fecha con la muerte de Carrero Blanco. Y no se le ocurrió a nuestro hombre más que cantar una bulería, en cuya letra se decía que no se quitaba el so¡mbrero delante de cualquier ataúd.
Por lo visto entraron los grises y repartieron palmas y porras a discreción.
Allí cobró hasta el que no había trabajado.
Leo una reseña en el diario El País: "Ni la crisis puede con el 'Johnny'".
Y este subtítulo: "El mítico colegio mayor da una fiesta musical para celebrar que no se cierra".
Tanto como criticamos en estos días a los bancos, habrá que pensar que también tienen corazón.
Por lo menos Unicaja.
riselo dijo
Amig@s bloguer@s:
Parezco ya un abuelo contando batallitas.
Pero hay cosas que le alegran la vida a uno y que como no las cuentes, revientas.
Un gozo compartido es doble gozo.
29 Junio 2009 | 03:48 PM