De casta le viene al galgo.
O a la galga, en este caso.
Me estoy refiriendo a la etarra Maite Aranalde, quien ha seguido los pasos de su padre, también huido de la justicia.
La chica Aranalde había cumplido ya 6 años de prisión en Francia.
A los jueces franceses, que andan tan diligentes en algunos asuntos como los españoles, se les traspapelaron los documentos.
Conclusión: que un juez español la puso en la calle.
De nada valió las diligencias de un fiscal diligente.
El pájaro, o pájara en este caso, voló, y ahora que la busquen y la encuentren.
Esperemos que su afición a poner bombas en las gasolineras ya se le haya pasado y esté haciendo algún cursillo de puesta al día, que le sirva para engancharse en cualquier actividad laboral pacífica.
Maite, criatura.
¿Qué te cuesta ser una persona normal y defender tus ideas por las buenas y no jugando a juegos peligrosos?
riselo dijo
Amig@s bloguer@s:
¿Qué listos son los jueces en hacer que una ley diga una cosa y su contraria!
¡Y cómo se defienden entre ellos cuando les parece bien!
5 Septiembre 2009 | 04:55 PM