Tradición. Tradición. ¡Cuántas tonterías se hacen en tu nombre!
He estado hoy en la Oficina de Turismo de Castilla y León de Madrid.
Me atendió un señor al que le agradecí que dejara de hablar por teléfono para ofrecerme las atenciones de la oficina.
Le pedí unos folletos de Palencia y Valladolid.
Cuando me entregó el folleto de la muy noble villa de Tordecillas, le recordé el asunto de la polémica de estos días pasados por el lanceadamiento del llamado Toro de la Vega.
Ahí perdió un poco su compostura y me dijo:
"¿Es que no vamos a poder practicar nuestras tradiciones? Se molestan porque matemos un toro y no se conmueven por la muerte de negros en las pateras todos los días. Tanto Europa, tanto Europa, y estamos perdiendo nuestras tradiciones".
Evidentemente este buen castellano se tomaba muy a pecho lo de que la esencia de España es Castilla y hay que conservar sus tradiciones.
No le respondí porque no era el momento y porque peligraba la entrega de los folletos que andaba buscando y la razón de haberme desplazado desde mi pueblo phasta allí.
Terminó de entregarme múltiples ejemplares de sitios dignos de visitarse, y yo le agradecí de corazón la amabilidad con que me había complacido.
Me marché a casa pensando en que para algunos las tradiciones son sagradas.
Para mí lo son si nos hacen mejores como seres humanos.
¿Nos hacen mejores las tradciones de tirarse tomates, degollar gallos, arrojar cabras por un campanario o alancear toros hasta su muerte?
Honradamente pienso que no.
Pues sería el momento de cambiarlas por otras.
Es cuestión de fantasía.
riselo dijo
Amig@s bloguer@s:
Está claro que algún día habría que nombrar una comisión de sabios, expertos en tradiciones varias, y que nos digan qué tradiciones habría que conservar y cuales eliminar.
24 Septiembre 2009 | 07:15 PM