De Marisol a Pepa Flores.
De niña florero a mujer de su barrio de siempre.
De Madrid, capital de las vanidades, a su Málaga, que huele a mar.
De una vida loca de actriz, a una vida normal de ama de casa.
Todos hemos estado un poco enamorados de la Marisol de la pantalla.
Confieso que, al verla ayer en la televisión, tan madura, ahora me he enamorado de Pepa.
Antes, porque me atraía su belleza extraña en una andaluza - su rubia cabellera y esos ojazos azules.
Ahora, porque sus arrugas muestran una mujer que se ha encontrado a sí misma.
Antes, vivía como los hombres - sus maridos, sus empresarios, querían.
Ahora, como dios quiere, muchísimo mejor.
Antes, no tenía tiempo para nada.
Ahora, tiene tiempo hasta para ir a la compra, dedicarle tiempo a su familia y amigos, y darles clase de canto a discapacitados.
Pepa - Pepita para los vecinos de toda la vida -, no cambies.
Te queremos tal como eres ahora.
riselo dijo
Amig@s bloguer@s:
No me lo pude creer cuando lo escuché ayer en la tele.
Una mujer que desperdicia exclusivas de millones - millones de euros - por ser fiel a sí misma, es para adorarla.
Estoy feliz porque yo ya la adoraba sin saber esto.
26 Octubre 2009 | 06:31 PM