Debe de ser el primero al que no le favorece haber tenido una vida desgraciada.
Creo recordar que hasta ha habido delincuentes que han aducido, como eximente de su delito, el que estaban drogados o ebrios en el momento de cometerlo.
Y eso para mí, lejos de ser atenuantes, son agravantes de sus acciones y dignas de mayor condena.
Pero hay jueces que piensan lo contrario.
Por eso yo no soy juez sino un donnadie al que le repele que pueda haber delincuentes que, para que les eximan de responsabilidades graves, se droguen previamente.
Pues bien, en el caso de Roman Polanski, a quien siempre he admirado como estupendo director de cine, los jueces americanos no se han compadecido de sus desgracias personales, y de que es padre de hijos menores, y tienen el valor de encarcelar a un anciano de 76 años por un delito cometido hace 32 y del que la propia víctima no quiere saber ya nada.
Escribe Bernard-Henry Lévy en El País, hablando de la vida de Polanski::
"Es vergonzoso que no sea posible, cuando se habla de esa vida, evocar la infancia en el gueto, la muerte de la madre en Auschwitz, la muerte de su joven esposa destripada junto al niño que esperaba, sin que los charlatanes de la nueva justicia popular clamen contra un supuesto chantaje..."
Una vez más, añado yo, cuando pienso en determinados jueces y sus atropellos aplicando la ley, "me se yevan los diablos", que diría mi abuela.
riselo dijo
Amig@s bloguer@s:
Se ha dicho siempre que 'quien la haga que la pague'.
Pero hay casos en que la justicia casi se convierte en venganza.
Y el caso de Polanski huele a esto.
8 Noviembre 2009 | 08:06 PM