"No muerdas nunca la mano que te alimenta".
Leo en el diario El País del pasado sábado, 28 de Noviembre:
"O vuelvo al Sahara o seguiré hasta la muerte".
Estas palabaras las ha pronunciado la activista saharaui, Aminetu Haidar.
Y narra las peripecias de esta mujer, expulsada de El Aiun por el Gobierno marroquí y acogida en España.
Se encuentra en Tenerife y, no pudiendo regresar al Sahara Occidental por oposición de las autoridades marroquíes y, pensando que en España no se hace lo posible por solucionar su problema, hace algo que yo pienso que no debería hacer.
Habla del 'papel tan sucio' desempeñado por el Gobierno de España.
Mal empezamos para alguien que está pidiendo limosna.
Yo me quedé con dos pasmos de narices cuando no hace mucho, le entregué a un mendigo unas monedas.
Me las rechazó con desprecio.
"¡Hombre!", le dije. "Para usted que pide, puede sea muy poco, pero para mí, que tampoco me sobra, esa cantidad de dinero no está mal".
Vivo en un pueblo de Madrid donde el pasado domingo, precisamente, se dio un concierto en el teatro María Bardem, organizado por el famoso Willy y otra gente de buena voluntad, cantantes y actores, en honor del Sahara y al que, por diversas circunstancias, yo no pude asistir.
En esta población madrileña de Rivas estamos muy concienciados con el problema del Sahara y cada verano acogemos a niños saharauis.
Cada habitante hace lo que puede para que la estancia de estos niños sea lo más agradable posible.
Lo que yo veo en Aminetu es que desea ser mártir y héroe al mismo tiempo, sin coste adicional.
Y hasta creo que confunde los derechos humanos con los suyos.
Yo admiro lo que está haciendo por su pueblo pero hay cosas que no comparto en su comportamiento.
Una, que insulte al Gobierno de España que, incluso, creo que la ha concedido el pasaporte español para que pueda regresar a donde desee.
Otra, que coloca tan alto su dignidad que afirma, cuando le pregunta la periodista de El País:
P. "Usted tiene dos hijos pequeños. ¿Ha pensado en qué sería de ellos si usted muriese?"
R. "Tengo dos hijos, pero también tengo mi dignidad, que está por encima de mis hijos. Lo que ha sucedido es un ataque a mi dignidad que no puedo aceptar. Entre mis hijos y mi dignidad, prefiero mi dignidad. Ellos vivirán sin madre, pero con dignidad".
Admiro, señora, sus palabras pero, evidentemente, no las comparto.
Mi consejo es que se trague su dignidad, cuide de sus hijos y compatibilice el atenderlos con su trabajo como activista por los derechos de la Republica del Sahara.
Y, sobre todo, señora, 'no muerda la mano de quien se la tiende'.
En este caso, el Gobierno de España.

riselo dijo
Amig@s bloguer@s:
Se ve que está de moda insultar al Gobierno.
Empezó insultándolo el PP y ya vamos por el desierto del Sahara.
30 Noviembre 2009 | 06:59 PM