Hay quien maneja muy bien los dedos de la mano.
En dedos es experto el ex del Ejecutivo de España, don José María Aznar.
Con el dedo índice, nombró sucesor a don Mariano Rajoy.
Y con el corazón, hizo la peineta a los enorgúmenos - ¿estudiantes? ¿de qué? - que le gritaban en la universidad lindezas del tipo de 'criminal de guerra'...
Escuché el otro día en una radio decir que las dos únicas personas que no envejecen en España son la Preysler y don José Mari.
Pero a mí, que me gustan los tíos 'echaos p'a lante', debo admitir que el señor Aznar supera mis expectativas.
Un señor de su categoría - colegios caros, compañeros de pupitre de papás de alto standing... - debería ser mucho más recatado a la hora de expresar sus sentimientos y reacciones ante los insultos.
Tanto más que el señor Aznar no estaba precisamente dando una clase de catequesis en el aula de la universidad ovetense.
Estaba haciendo patria a su manera, o sea, poniendo verde al señor Zapatero: que si pirómano, que no ha visto un ser más inútil en su vida...
No es de extrañar que algunos jóvenes se sintieran profundamente ofendidos.
Y como no tienen aun los estudios que el señor Aznar ni su cuna, pues le insultaron a placer.
¿Debió el ex-presidente reaccionar como lo hizo?
No, por Dios. Que se note donde hay clase.
Porque, por la foto que aquí reproduzco con permiso implícito del diario de donde la he tomado, hasta uno de os acomañantes del señor Aznar parece tener más sentido común que el jefe porque le está indicando con la mano que calme su pasión.

riselo dijo
Amig@s bloguer@s:
Nadie sabe cómo va a reaccionar en momentos de tensión y enfado.
Lo que pasa es que a personajes como el señor Aznar alguien debería decirle que no puede ser un cualquiera, que tiene una reputación que defender.
21 Febrero 2010 | 05:37 PM