A vueltas con la asignatura de la Religión.
Carmen Posadas es una escritoria a la que suelo leer con fruición algunos domingos en su sección del Magazine del ABC, 'Pequeñas infamias'.
Me cae bien.
Es aguda.
Respira paz, sensatez, e informa con amenidad.
El artículo de hace algunas semanas se titulaba 'A vueltas con la Religión'.
En él comentaba cómo en España siempre ha estado presente la polémica entre los que desean que la enseñanza religiosa se imparta en las escuelas, y aquellos otros que piensan que en un país laico, quien desee religión que acuda a las catequesis de las parroquias.
En esto pensamos muy parecido.
Carmen proviene de un país en el que las cosas funcionan así.
También en la ciudad española donde yo nací, aquellos que deseaban que sus hijos recibieran formación cristiana, los llevaban los domingos a la parroquia.
Los obispos están empeñados en algo tan cómodo para ellos como es que todos los escolares, a ser posible, reciban formación religiosa en los colegios, independientemente de si estos centros son del Estado o particulares.
Y, además, con los profesores escogidos por ellos, pagados por el Gobierno y con el derecho a despedirlos cuando les venga en ganas.
A mí esta actitud me parece más que discutible.
Aún más, reprobable y absurda.
Pero si las aguas se calmaran un poco, podríamos estar de acuerdo con Carmen en el sentido de, como ella dice:
"No se trata de dar doctrina, sino de dar, simplemente, una información básica para entender el mundo. Ni más ni menos".
Estudiando el arte europeo difícilmente vamos a entenderlo si no conocemos la simbologia cristiana, los personajes bíblicos, el evangelio.
Recuerdo una excursión donde la guía nos mostraba en una sacristía los valiosos utensilios empleados en el ceremonial litúrgico: el misal, el cáliz, el alba, la casulla...
E igual sucedía cuando nos comentaba algún cuadro con escenas bíblicas.
Lo que más se escuchaba entre los que allí atendíamos las explicaciones, era:
¿Eso qué es? ¿Quién es el Bautista?
Y tenía, con una inmensa paciencia, que explicar cosas como para qué se usaba el incensario o quién se ponía la casulla y por qué cambiaba de color según la estación del año, o que tal personaje tenía relación en la vida de Jesús por ser primo suyo.
Debo reconocer que este tipo de instrucción religiosa se enseñaba antes en los colegios. No ofendía a nadie porque no se consideraba propiamente adoctrinamiento.
Concluyo repitiendo una vez más con la escritora:
"No se trata de dar doctrina, sino de dar, simplemente, inofrmación. Información básica para entender el mundo, ni más ni menos".
Y quien desee profundizar en su fe, ya sabe, su sitio es la parroquia.

riselo dijo
Amig@s bloguer@s:
Trabajo va a costar hacerle comprender a determinados obispos que ya ha pasado el tiempo en que la Religión tiene que enseñarse en todos los colegio y a costa del Estado.
Quien quiera religión, que se la pague.
Si en tiempos de Franco era así, ¿cómo va a ser de otra manera ahora que la separación de Estado e Iglesia es un hecho?
No escarmientan y eso que algún que otro obispo ya ha recibido su correspondiente varapalo por enviar al paro a algún profesor de Religión que no entraba dentro de sus coordenadas.
14 Marzo 2010 | 02:31 PM