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La Coctelera

Escribo para vivir.

Cuestión de intentarlo.

11 Abril 2010

El día que mandé callar al Presidente del Tribunal Supremo.

  Esta es una de esas anécdotas que te suceden una o ninguna vez en la vida, y que uno espera  contársela a sus nietos algún día.

  Porque es sabida la enorme capacidad que poseen los críos para creerse cuanto les cuentan sus abuelos.

 Posiblemente, por el cariño que ven en ellos.

  Es también de esas que, si se las cuentas a tus amigos o, simplemente, no se las creen aunque se guardan de llamarte mentiroso, porque te quieren.

  O alguno de ellos te soltará algo así como:

  "Y yo mandé callar al Rey, no te jode".

  La cosa es que hoy tocaba visitar algún pueblo de la Comunidad de Madrid.

  Escogí El Pardo por el motivo que explicaré más adelante.

  Visité primero La Quinta del Duque de Arco, aristócrata madrileño, íntimo del rey Felipe V.

  Caminé un rato por la curiosa finca que rodea el palacete, mitad huerta, mitad jardín francés.

  Comi en un restaurante cercano, situado en pleno bosque de encinas y tras la sobremesa, me dirigí hacia El Pardo.

  Como sabía que, tras más de 18 años cerrado, acababa de rehabilitarse este mismo año, me encaminé a la Casita del Principe.

  Allí fue donde me sucedió la anécdota de mi vida.

  Esperábamos entrar al palacete - construido como una maqueta del Museo del Prado por el arquitecto Vllanueva para Carlos III, para casa de recreo junto al Palacio de El Pardo.

  Eramos dos pequeños grupos de visitantes.

  Uno, donde yo me encontraba, formado por media docena de personas.

  En el otro, a un par de metros, se hallaban una persona mayor y dos más jóvenes.

  Yo me encontraba de espaldas a este grupo más pequeño.

  Comenzó nuestro guía la explicación y, tras unos minutos donde se oía más hablar al otro guía y a la persona mayor que al nuestro, me volví instintivemente hacia ellos, creyendo que formaban parte de nuestro grupo.

Les dije:  "¿Por favor, callense que el guía ya ha comenzado la explicación".

  Ni caso.

  Pero se entraron enseguida.

  Entramos también nosotros tras unos breves instantes y, acabando de visitar un par de salas, nos cruzamos con el otro grupo.

  Entonces fue cuando le pedí a la tierra que me tragara

 Una de las personas era, evidentemente, un guía del pequeño palacio. No le había reconocido antes.

La persona mayor, como me confirmó nuestro guía, era el presidente del Tribunal Supremo, al mismo a quien yo le había mandado callar. 

Y el más jóven era su guardaespaldas.

  Si mañana no recibo una citación para el juzgado, es que quien manda en la Justicia en España es una buena persona y no me guarda rencor.

 

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6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

riselo

riselo dijo

Amig@s bloguer@s:
No tenemos muchas cosas que contar.
Nuestras vidas suelen ser anodinas.
El que ayer me sucediera esto, va su poner para mí tener algo que contar el día de mañana.
Debo de confesar que no es la primera vez que hablo de este juez en este blog y siempre bien.
Me parece una buena persona: sencillo, culto y muy religioso.
Iba vestido como cualquier persona: con un más que modesto jersey azul claro.
Espero que en el asunto del juez Garzón no me defraude.
Porque entonces no me tendría que arrrepentir de haberle hecho callar una vez.

11 Abril 2010 | 12:32 AM

Próculo

Próculo dijo

Espero que sea una persona juiciosa y sensata; y me extraña que no te pidiora perdón por haberos molestado; cualquiera puede interrumpir sin darse cuenta y lo raro hubiera sido que hubiera reacionado diciendo algo así como...Ustad no sabe con quien está hablando, como solían hacer los franquistas de los sesenta.Adeu

11 Abril 2010 | 09:14 AM

riselo

riselo dijo

Hola, Próculo:
No creas que no pensé luego, estando como estábamos cerca de la antigua residencia del Caudillo, cómo el Presidente de tan alto tribunal no hubiera replicado eso que dices de "Usted no tiene ni idea de a quién esta mandando callar".
Gracias.

11 Abril 2010 | 10:40 AM

pepechu

pepechu dijo

Yo de tí rompería la hucha. Me cambiaría la cara para que el juez no te identificase y montaría un puticlub en las Seychelles. Huye y llévate a tres macizacas rubias contigo. Lo digo por tu salud. Palabra.

17 Abril 2010 | 01:30 PM

riselo

riselo dijo

Hola, Pepechu:
No voy a seguir tu consejo. Y eso que es tentador.
Lo de las rubias está muy bien. No me importaría que no estuvieran macizas.
No temo a don Carlos Divas.
Sé que es buen cristiano y que fue elegido (?) para tan alto cargo por el mismo Zapatero en persona.
Gracias.
Tú sí que sabes dar consejos.

17 Abril 2010 | 01:54 PM

Ni Neuk

Ni Neuk dijo

¡¡¡Jo que anécdota!!!.
Fíjate, le ha mandado callar y no lo encarcela. ¡¡¡Que demócrata!!!¡¡¡Que tolerante!!!¡¡¡Que ciudadano del mundo!!!.
Y pensar que a pesar de esto existen los nacionalismos. Con lo buenos que somos todos en España.
¡¡¡Jo!!!.

18 Enero 2011 | 09:26 PM

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