No os llevéis mis sueños.
Para cuantos ya pintáis canas, y se os haya olvidado el cuento, yo os lo recuerdo.
La Sirenita (1836) fue escrita por el danés Hans Christian Andersen.
Recuerdo de mi visita a Copenhague dos cosas: una, la estatua de Andersen en una plaza próxima al parque Tívoli, el primer parque de este tipo del mundo, según me contaron.
Además de múltiples atracciones, pudimos ver, que no entender, una obra de Andersen que se representaba justo en el momento de nuestra visita.
La otra, la pequeña estatua que reproduce a la Sirenita.
Se halla a la orilla del mar, sobre una roca, pequeña e insignificante.
Pero como algunas cosas pequeñas e insignificantes, centro de atracción de numerosos turistas.
Os recuerdo cómo salvó a un príncipe de ahogarse. Cómo el príncipe, confundido, cree que ha sido una dama que ve al volver en sí.
El enamoramiento de la sirenita.
Su empeño en abandonar el mar y marcharse a vivir en tierra.
El prodigio de la Hechicera de los Abismos de transformarla en mujer a cambio de perder la voz.
Los amores divididos del príncipe entre las dos damas.
Ante aquel amor no correspondido y una vez llegado su fin, las Hadas del Viento la recogen, piadadosamente, y la llevan cosigo hasta los cielos.
Ese es el cuento, cruel como todos los cuentos.
El bondadoso Walt Disney hizo que el Príncipe se enamorara de la Sirenita, vivieran felices y todo lo demás.
Hasta los cielos, como en el cuento, pensé yo que se la llevaban al ver esta foto que adorna mi post y que le he robado al diario ABC.
Pero no. La cosa no es tan poética.
En realidad, se la llevan a la Expo de Shanghai.
Ante la pérdida que supone esta ausencia durante algún tiempo, leo en un artículo de Carmen Villar Mir, corresponsal del ABC en Estocolmo:
"Las autoridades danesas buscan una sirena de carne y hueso para que reemplace a la famosa 'Dama del Mar' hasta el día 23 de este mes".
Aunque parezca una broma, los daneses se han tomado muy en serio lo del reemplazo y desean que la aspirante que haga de sirena tendrá que posar desnuda y en la misma postura.
Todo sea porque el turista que siga acercándose a contemplar el símbolo de la ciudad danesa, no se vea defraduado al no encontrarla allí y sí, gratamente sorprendido, por lo que contempla.
riselo dijo
Amig@s bloguer@s:
Yo siempre he sido de la opinión de que la gente tiene que ir al sitio adecuado para ver una maravilla y si no, que la vea en fotografía o video.
Lo mismo que para ver la Mezquita de Córdoba hay que ir a la ciudad andaluza, quien desee ver el cuadro de Las Meninas, que vaya al Prado.
El que desee ver la Dama de Elche, que vaya a la ciudad de las palmeras - a ver cuándo el Museo Arqueológico de Madrid, que la tiene, y aprovechando que ahora está cerrado por obras, se la devuelve a la ciudad alicantina.
Y quien desee recrearse con la vista de la ría de Bilbao, ese lo tiene más fácil.
Es tan grande esta ría que se puede contemplar desde cualquier parte de España.
16 Agosto 2010 | 02:32 PM