No es que vaya a defenderlo pero...
Escribe F. Javier Barroso en El País:
"Lo que no deberia de haber pasado de una discusión de tráfico, terminó en un homicidio en pleno distrito de Ciudad Lineal, en Madrid".
Y cuenta cómo una señora de 55 años murió ayer por la tarde tras recibir unos disparos por parte de un anciano conductor, de 76 años.
Iba acompañada de su marido, que conducía un Renault Megane azul.
Al parecer, todo se originó por una mala maniobra del anciano conductor lo que ocasionó que, sin haberse producido daño alguno para ninguno de los dos vehículos ni para las personas, nada más que el susto, se ensarzaran en una acalorada discusión.
Aunque, según testigos, el anciano no volvió a hablar tras la primera discusión.
Pero el matriomio, sí y, según mi opinión, más de la cuenta.
Según una señora preguntada por un periodista, la fallecida era una bellísima persona.
Con todos los miramientos que el caso requiere, a mí, no me lo parece.
Se produjeron reiteradas actuaciones verbales y no verbales violentas por parte del matrimonio:
Se bajan de ambos vehículos y comienzan a discutir a gritos y a insultarse.
La mujer al anciano:
"Eres un viejo y si no sabes conducir, no lo hagas".
Se marchan hacia sus respectivos vehículos pero no ha acabado la cosa.
El marido se gira y escupe al vehículo del anciano.
La esposa, envalentonada - está junto a su esposo - también se vuelve e increpa de nuevo al anciano:
"¿Qué pasa, viejo hijo de puta? Si no sabes conducir, ¿por qué llevas un coche?".
El anciano intenta arrancar, tras la andanada de insultos y no responder.
Pero la señora, envalentonada con el silencio del anciano, se pone delante del coche y no le deja arrancar.
No contenta con el gesto, nuevo repertorio de insultos, a gritos, que todos los que allí se encontraban pudieron oir:
"¿Qué? ¿Me vas a hacer algo? ¿Me vas a sacar un arma? ¿Me vas a disparar?".
Y se produce la tragedia.
El anciano busca un revólver en la guantera, sale del coche y se vuelve loco disparando no sólo a la señora, sino al marido y a algún otro que por allí estaba.
¿Qué desembocó la tragedia?
El acaloramiento, posiblemente.
Los sicólogos tienen aquí materia de sobra para buscar mil otras causas más.
Pero seguro que aún más la tremenda humillación sufrida por el anciano, acorralado por dos personas más jóvenes que él, insultándole de forma humillante y apelando a su condición de persona mayor, que debería haber sido más bien un eximente para que el matrimonio le hubiera tratado con más respeto.
Debieron contentarse con insultarle.
Hicieron mal en no dejarle arrancar el coche. Le acorralaron.
Hasta un gato doméstico se puede convertir en fiera si le cierras el paso y lo acosas.
riselo dijo
Amig@s bloguer@s:
En nuestras discusiones, a veces, no medimos las consecuencias.
Podemos estar discutiendo con una persona que no está en ese momento en su sano juicio - bebido, drogado, preocupado por problemas que le desbordan, de carácter difícil...
22 Agosto 2010 | 12:54 PM