Un dictador no nace; se hace y lo hacen.
¿Cómo? Con la ayuda de la camarilla que le rodea, lo engaña, lo aísla, lo ensalza y le hace creer que es un ser superior y que está destinado a grandes cosas por la patria.
Por tanto está claro que don Francisco Franco Bahamonde, general de los ejércitos españoles, pasó de ser un joven general, valiente y exitoso en diversas batallas, a ocupar un puesto en la historia de España como caudillo salvador y destinado a guardar las esencias de la españolidad y la religión ayudado por los que le rodeaban.
La exaltación llegó a su culmen cuando le designaron con ese pomposo y ridículo superlativo de 'generalísimo': el Generalísimo Franco.
Diversos detalles en su biografía confirman lo que aquí afirmo.
A Franco le enterraron en el Valle de los Caídos.
'¿Quién le dio vela en este entierro?', dice el refrán español.
Porque, en principio, no tenía derecho a ser enterrado allí ya que el Dictador murió en la cama de un hospital.
Aunque parece que hay una tradición en España de que a los fundadores de templos se les otorga el privilegio de ser enterrados en los lugares sagrados que ellos ayudaron a construir.
Por el contrario, dice Rafael Fraguas en su articulo:
"José Antonio Primo de Rivera, igualmente enterrado allí, sí podría ser considerado caído de guerra por su fusilamiento en Alicante el 20 de Noviembre de 1936".
La familia Franco posee su lugar de enterramiento en el cementerio de Mingorrubio, cercano a El Pardo.
Pues bien, doña Carmen Polo de Franco, que en algunos sectores tenía fama de algo engreída y amante del lujo,
dicen que exclamó al ver la cripta que Carlos Arias Navarro había conseguido para la familia Franco: '¡Demasiado lujosa!'.
Y cuando el mismo Carlos Arias preguntó a doña Carmen Franco Polo "si la familia tenía alguna previsión sobre el lugar de enterramiento de su padre, la hija del Jefe del Estado respondió: "¡Ninguna!".
Luego aquí más de uno tendrá que rectificar sobre comportamientos y deseos expresados por el Dictador de ser enterrado en Cuelgamuros y de que su familia estaba al tanto.
Es lo que decía al principio de este post: a los dictadores los hacemos entre todos.
No se explica el apogeo del nazismo si muchos alemanes no hubieran estado de acuerdo con esta doctrina y si quienes rodeaban a Hitler no lo hubieran considerado como un dios.
riselo dijo
Amig@s bloguer@s:
Que cada cual aguante su vela.
No echemos la culpa toda a los jefes.
Alguna tendrán también los subordinados.
"¿Qué se puede hacer con uan nación capaz de degustar 500 tipos de quesos?", decía el General De Gaulle.
"¿Qué se puede hacer con 47 millones de españoles que en lugar de buscar soluciones a la crisis gritan 'Zapatero, dimisión'?"
17 Octubre 2010 | 01:04 PM