Don Alfonso Guerra es un hombre ingenioso.
Pero, como todos las personas con chispa, a veces, se pasa.
Y cuando en un dia desafortunado dijo aquello de "la señorita Trini", no estuvo en su mejor día.
Porque, además, se lo dijo a una andaluza como él, y en aquella tierra eso no suena nada bien. Suena a algo como una 'mujer engreída, pagada de sí misma, presumida'.
Tampoco sonaria bien si a la ministra Trinidad Jiménez se le ocurriera un día referirse al señor Guerra llamándolo "el señorito Alfonso".
Sonaría a que don Alfonso Guerra se cree más que nadie, alguien por encima de los demás, el que manda.
En Andalucía, el dueño del cortijo es 'el señorito', aunque tenga más años que la Giralda de Sevilla.
No hubo necesidad de que ningún político ajeno al partido socialista saliera en defensa de la señora Jiménez.
Leo en el diario Público este titular:
"Guerra une al PSOE en el repudio a su 'señorita Trini'".
Cito sólo algunas reacciones de mujeres socialistas.
Para Elena Salgado, que debe conocerlo bien, dijo que "nada en el señor Guerra es casual".
Bibiana Aído declaró: "No le he escuchado decir señorito Gómez - se refería al oponente a Trinidad en las primarias", añadiendo que a las mujeres y a los hombres "hay que tratarlos con el mismo respeto".
La misma Trinidad Jiménez fue muy comedida en su reacción y comentó que ella siempre se ha caracterizado por haber demostrado siempre "respeto a todas las personas, con independencia de su sexo y de su condición personal y política".
La ministra de Cultura también fue contundente: "Sorprende mucho en una persona tan ilustrada".
Y, mientras tanto, ¿qué dice el señor Guerra?
Pues se disculpó.
Pero casi fue preferible que no lo hiciera.
Dijo:
"Yo no sabía que la palabra señorita pudiera molestar a nadie. El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española dice que es una fórmula de cortesía. Lo mismo me da señora que señorita, pero si alguien se molesta, pues nada, retiro la palabra señorita y pongo señora o lo que sea..."
Ay, don Alfonso, qué pillín es usted.
Sí que lo sabía.
Y en su disculpa, acudir al diccionario que, si es bueno, tiene definiciones para todo, es otra prueba de su culpabilidad.
Así que cuide esa lengua que, con los años, tiende a soltarse.
Porque yo me quedo con lo de la señora Salgado:
"Nada en el señor Guerra es casual".
riselo dijo
Amig@s bloguer@s:
¡Que ganitas de largar nos ha entrado a todos últimamente!
27 Octubre 2010 | 07:59 PM