¡Qué poco hemos cambiado en España en estos últimos 70 años!
Hoy era mi día libre y me he encaminado a ver un par de exposiciones en Madrid.
En primer lugar me dirigí a la Sala de Exposiciones que la Comunidad de Madrid tiene en la Calle de Alcalá, 31.
El título de la misma era "El Madrid de Santos Yubero. Crónica gráfica de medio siglo de vida española - 1925-1975".
Allí me encontré a gente mayor y, también, a jóvenes.
Para los primeros, que vivieron aquella época, me supongo que les supondría una especie de recuerdo nostálgico - por aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor - la visión de aquellas fotos.
Para la gente más joven, posiblemente, sorpresa y un contactar una realidad que vivieron sus padres o abuelos.
Os la recomiendo como crónica de unos tiempos no tan pasados como luego os contaré.
Santos Yubero fue un madrileño nacido en 1903 y uno de los mejores redactores gráficos españoles.
Hizo parte de su carrera en el desaparecido diario Ya y, cuando este rotativo fue incautado al inicio de la Guerra Civil, siguió trabajando con otros reporteros y con los que creó una agencia gráfica que enviaba sus trabajos a diversos medios.
La exposición recoge casi trescientas fotos y otros recuerdos.
De todas aquellas fotografías en blanco y negro me impresionaron dos de ellas, en particular.
En una se veía a un grupo de niños montados sobre una Cibeles todavía casi cubierta por la arena con la que el Gobierno de la República había protegido a la diosa para librarla de los bombardeos del ejército sublevado de la Dictadura, y haciendo, serios, el saludo fascista - brazo derecho extendido y mano abierta..
En otra observé a unos niños desfilando en plan de juego ante la sonrisa de los que los ven marchar con pose militar y saludando con el brazo izquierdo en alto y el puño cerrado.
Mientras me dirigía a la siguiente exposición en la Biblioteca Nacional, "Miguel Hernández, la sombra vencida", iba pensando:
"¡Qué poco hemos cambiado!"
Ahora los niños, herederos de aquellos del desfile burlesco saludando con el puño cerrado se dirigen con sus padres cada año a la Casa de Campo a celebrar la fiesta del Partido Comunista.
Los otros niños, los herederos de los que saludaban con el saludo fascista desde lo alto de la fuente de la diosa Cibeles, estarán en estos momentos dirigiéndose a Santiago de Compostela a dar la bienvenida al papa Benedicto XVI.
Y aquí todo sigue casi igual, por mucho que nos empeñemos, como una maldición fatídica que pesa sobre todos los españoles: la izquierda, con sus cosas, y la derecha, con las suyas.
riselo dijo
Amig@s bloguer@s:
"Todo pasa y todo queda" que dijo el poeta.
Pero, a veces, tiene uno la sensación de que en, lo fundamental, seguimos siempre en el mismo sitio.
¿Eso es bueno?
No lo sé.
Si lo supiera, no me llamaría Riselo.
2 Noviembre 2010 | 08:51 PM