¿Son los controladores aéreos, seres de este mundo?
Pienso que no.
Los seres de este mundo poseen sentimientos.
Y ellos, no.
Deben andar en un estadio intermedio entre los dioses y los seres humanos.
Pero llevan tanto tiempo amedrentando e imponiendo su voluntad al resto de la nación que han llegado a creerse dioses.
¿Tienen alma?
Tampoco. Un ser con alma es un ser compasivo.
Y ellos no lo son.
Un ser con alma es un ser que siente el dolor ajeno.
Y ellos, no.
Son tan suyos que en lo único que piensan es que, ya que ellos no pueden irse de puente a la playa pues que no se vaya nadie.
Pero hasta en esto se equivocan.
Porque ese hombre que contó que, después de varios meses trabajando fuera de su ciudad, deseaba aprovechar el puente para pasar unos días con su esposa e hijos, no iba a ninguna playa.
Como tampoco se desplazaba a tomar el sol a Málaga la joven madre que iba a un hospital de la bella ciudad adaluza para que operaran de urgencia a su bebé de pocos meses.
Pero estos controladores sin alma no atienden a ruegos de madres ni padres.
Porque poseen alma de sedicioso, de golpista.
¿Saben por qué no sienten los problemas humanos?
Porque llevan tanto tiempo controlando el espacio aéreo y contemplándonos desde sus altas torres de control que se han creído Dios.
Aunque Dios, dice la Biblia, es compasión.
Pero ellos no sienten compasión porque en realidad siguen siendo humanos.
Dice el refrán español que 'la avaricia rompe el saco'.
Ellos lo han roto.
Y, en lugar de esos trescientos y pico mil euros anuales que están ganado, van a engrosar las filas del paro y, muy posiblemente, pasarse unos años en prisión por sediciosos.
Allí tendrán tiempo para recapacitar en lo duro que puede ser para un mortal creerse dios.

riselo dijo
Amig@s bloguer@s:
Alguno de ustedes podría pensar que escribo esto de los controladores porque estoy cabreado por no haber podido viajar este puente.
Pues no.
Hace tiempo que sólo viajo en mi Clío, que es un coche con la etiqueta de ecológico y, además, conduzco con tal prudencia que ahorro un puñado de euros al año en gasolina.
Mi enfado viene por las circunstancias:
En primer lugar, los mercados van a seguir creyendo que España es una ruína y poco de fiar con estos tipos mandando en las torres de control de nuestros aeropuertos.
Y en segundo lugar, en momentos críticos para nuestra economía, el sector turístico - uno de los motores de nuesta economía - está sufriendo un duro varapalo.
4 Diciembre 2010 | 10:25 AM