Hoy he estado tomándome una caña en El Jule.
¿Y a nosotros qué?, me diréis.
Pues dejadme que os lo explique.
Le debía un post al Premio Novel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa.
Ya no quería dejar pasar más tiempo sin hacerlo por lo que he aprovechado que Madrid le acaba de adoptar como hijo predilecto, para desplazarme a la capital.
Leo en el diario El País el siguiente subtitulado:
"Mario Vargas Llosa recibe el título de hijo adoptivo de la ciudad en la que empezó a escribir y en la que teminó su últmo libro, 'El sueño del celta'".
Ya era madridista, como señala el estupendo periodista y escritor canario, Juan Cruz - de hecho, esta anoche hemos podido verle realizar el saque de honor, con gran estilo, por cierto, en el partido que ha enfrentado a los equipos del Real Madrid y el Valencia, siendo muy ovacionado por los aficionados del Santiago Bernabéu.
Le faltaba ser, además, madrileño.
Pero al señor alcalde de Madrid se le había olvidado, con tantos problemas financieros como rondan por su cabeza, que aún no había honrado a uno de los vecinos más honorables que hoy pasean por la villa y corte.
No lloró esta vez el escritor peruano, porque se sabe que Vargas Llosa es de lágrima fácil.
Sí se emocionó cuando recordó que España le había acogido cariñosamente cuando tuvo que huir de su país durante la dictadura de Fujimori.
Y recordó que esta acogida 'enriqueció mi nacionalidad con la nacionalidad española'
El edil, Alberto Ruiz-Gallardón, se había preparado un bonito discurso durante días por eso, ante las estupendas palabras improvisadas por el escritor, nos cuenta Juan Cruz que exclamó el alcalde:
¡Y cómo improvisa este hombre!
Y ahora viene lo de haber estado hoy en el Jute.
Siendo aún un imberbe universitario escribió 'La ciudad y los perros' en este bar de la calle Doctor Castelo - un médico español de finales del siglo XIX, tan importante que su fama llegó hasta Alemania, desde donde el emperador Federico II le había mandado llamar para que le asistiera.
Y contó Vargas Llosa que había por aquella época en el Jule un camarero bizco que le decía cada tarde siempre lo mismo:
"Chico, ¿cómo va la cosa?".
Y ese es el motivo por el que hoy me haha desplazado desde mi pueblo hasta Madrid en mi día libre para ver, in situ, dónde escribía el galardonado con el máximo premio a que puede aspirar un buen escritor y, de camino, comprobar si aún seguía por allí el camarero bizco y me daba suerte también a mí, escritor en ciernes.
riselo dijo
Amig@s bloguer@s:
Ser buenescritor no está reñido con tener un buen saque de balón.
No sé por qué había pensado que el señor Vargas Llosa era más patoso en esto de darle al balón.
5 Diciembre 2010 | 12:11 AM