Acabo de averiguar por qué no me ha tocado el Gordo.
Tras superar la momentánea frustración de que no me hubiera toca ni un triste reintegro, y después de analizar qué piensan hacer los agraciados con el premio de la Lotería de Navidad, he llegado a la siguiente conclusión:
Yo no tenía derecho a que me tocara el Gordo.
Y Dios sabe lo que se hace.
Se ha cumplido una vez más el dicho de 'Que Dios reparta suerte'.
Y por lo que he podido ver en estos días transcurridos en los diferentes medios, así ha sido.
Euros a porrillos para parados, ciudadanos en situaciones comprometidas, barriadas pobres...
¿"A qué piensan dedicar el premio que la 'diosa Fortuna´ les ha deparado", les preguntaban los periodistas?
Estas son las principales destinos a que irán a parar esos euros:
- Para tapar agujeros.
Que yo sepa, los únicos agujeros que veo en mi casa, afortunadamente, son los de un queso Gruyère que me acaban de regalar unos amigos.
- Para cancelar la hipoteca.
Hace algún tiempo que mi hipoteca expiró y ahora mi relación con el banco es mucho más amistosa. Eso sí, sin pasar de un ¡Hola! o ¡Buenos días! o ¡Hasta luego!.
- Para comprarme un coche.
Yo ya me apaño con mi Clío. ¿Para qué quiero más?
- Para tener mi propia casa y dejar de vivir de alquiler.
Afortunadamente, un golpe de suerte hizo que me lloviera del cielo el piso donde vivo.
- Para un viaje.
Hace tiempo que mis casi únicas diversiones son viajar y conocer lugares de interés.
¿Para qué seguir?
Que estoy contento con que el Gordo haya caído donde ha caído y que si me hubiera tocado a mí, sería para vicios.
Y de vicios ya tengo unos pocos, ¿para qué quiero más?
riselo dijo
Amig@s bloguer@s:
Que seáis felices si podéis y si os dejan.
24 Diciembre 2010 | 08:26 PM