Hago mío lo de otro.
La libertad no es un valor absoluto.
Algo que debamos de disfrutarlo por encima de todas las cosas y de todos los seres humanos que nos rodean.
Estoy harto de oír frases del tipo "Este Gobierno es peor que una dictadura. Nos prohíben todo".
Por eso hoy me limito a reproducir una carta que un ciudadano escribe, a propósito de la 'Ley Antitabaco', en la publicación 'Gaceta de Madrid'.
Toda ella es una enumeración de lo que no nos prohíben, a pesar de que creamos otra cosa:
* No me prohíben fumar.
Me prohíben fumar en recintos públicos cerrados.
* No me prohíben conducir.
Me prohíben conducir por las aceras o por encima de los 120 kilómetros por hora.
* No me prohíben beber alcohol.
Me prohíben que pase los niveles permitidos si conduzco.
* No me prohíben escuchar música.
Me prohíben escuchar música a deshoras y molestando a los vecinos.
* Y así la 'Ley Antitabaco' no es una ley prohibitiva, es una ley reguladora de las normas de convivencia entre personas.
Hasta aquí lo que Sebastían Castan, de Madrid, opina de las prohibiciones.
Yo añadiría lo irritante que resulta escuchar a gente quejándose de la 'Ley del Aborto', por ejemplo, como si dicha ley obligara a la gente a abortar.
O de la 'Ley del divorcio' ,como si fuera una incitación a que la gente deje a su pareja cuanto antes.
Y, además, critican sin gracia.
Ya en 1932, cuando salió la primera 'Ley de Divorcio' en tiempos de la República, don Pedro Muñoz Seca escribió esa sátira contra la ley que es su obra de teatro "Anacleto se divorcia".
Tenía mucha mala baba pero, al menos, hacía reír.

riselo dijo
Amig@s bloguer@s:
¡Qué sensibles son algunas personas a las prohibiciones!
Luego si las observas, suelen ser las personas con las que la convivencia es más difícil.
Sencillamente porque piensan que ser libre es hacer lo que a cada uno le venga en gana.
25 Enero 2011 | 07:22 PM