Además de golpistas, chulitos.
Estoy hablando del fallido Golpe de Estado que tuvo lugar hace ahora 30 años, tal día como mañana, 23 de Febrero de 1981.
Porque hasta para dar un golpe, además de un profesional, hay que ser un caballero.
Y si es un Golpe de Estado, aún mucho más.
De todos los miembros de la Benemérita que invadieron el Congreso aquel día, algunos iban, claramente, mandados.
No tenían ni idea de a dónde iban, qué tenían que hacer y de qué iba todo aquello.
Pero su mandos sí que sabían a qué iban: a darle gusto al cuerpo y humillar a sus señorías.
Se les vio la intención nada más aparecer en el hemiciclo y creerse cada uno de ellos, desde el teniente coronel Tejero hasta el último sargento o teniente, el mismísimo General Pavía, aunque sin caballo.
Y cómo chuleaban.
Aún recuerdo aquel teniente que se iba paseando, chulescamente, por la bancada donde se hallaban los señores diputados, oscilando el subfusil y advirtiéndoles amenazadoramente:
"Las manitas. Quiero ver esas manitas encima. Que yo las vea".
O la breve conversación entre el señor Fraga Iribarne tras decir en voz alta, respondiendo a un mando que le había conminado con aquel '¡Quietos, por favor!':
"¡No hago ningún favor! ¡Lo siento, pero quiero salir de aquí! ¡Salimos todos!".
Tejero le había mandado sentarse poniéndole las manos encima.
Cuando ya salía del Hemiciclo, se dirigió Fraga a Tejero y le recordó el hecho:
"Le hago notar que me ha puesto las manos encima".
A lo que el Tejero le contestó:
"¡Las dos!"
Lo que os digo. Más chulo que un ocho.
riselo dijo
Amig@s bloguer@s:
Como ya está casi todo dicho acerca del Golpe pues poco más tengo que añadir.
22 Febrero 2011 | 08:04 PM