He conocido a alguien más pesimista que yo.
Ultimamente no andaba bien de optimismo y eso que hay días que, si me comparo con el optimismo antropológico del señor Zapatero, le supero con creces.
Pero he conocido a un catedrático y miembro de la Real Academia que me supera. Pena de hombre. Tal y como ve el mundo que le rodea y nos lo muestra, no le veo yo una larga vida. Un día se nos morirá de un ataque de pesimismo.
Estoy hablando de del catedrático don Francisco Rodríguez Adrados y de su artículo en el diario ABC que titula 'Malos tiempos'
Señor Adrados, ¿ha conocido usted en su larga vida a alguien que haya dicho lo contrario?
¿Ha escuchado a alguien a lo largo de su vida decir: ¡Qué buenos tiempos!
¿Por qué iban a ser estos tiempos diferentes?
Posiblemente adivino que porque gobierna alguien a quien usted no le cae bien. Seguro. Y si no veamos qué nos dice en su Tribuna.
Comienza el académico:
"Malos tiempos invaden nuestro país. Los periódicos están llenos de desgracias y cuando el gobierno quiere darnos una buena noticia, como la de subir la velocidad máxima a 120, no cala, porque la buena noticia no hace sino recordarnos la mala, de la que sólo ellos son responsables".
¿Me puede decir en qué época de su vida los periódicos venían llenos de buenas noticias?
Yo no lo recuerdo. Incluso me han hablado de que hubo un periódico, El Caso, que cada día nos ofrecía los crímenes cometidos en España la víspera.
Además, usted que trabaja en un diario sabrá, porque se lo habrán dicho, que no se le ocurra hablar de cosas agradables, que no venden.
Y si habla de los gobernantes, máxime si son socialistas - el ABC es un periódico serio, de derechas, católico y monárquico -, leña al mono, que eso vende y la gente se divierte con ello.
Usted debe de saber que no hay medida gubernamental que agrade a todos.
La medida de los 110 kilómetros agradó a las asociaciones de víctimas de accidentes y desagradó a las asociaciones de conductores.
En cuanto a la nueva medida de devolver los 120 kilómetros, le dejo que usted lo averigüe.
Efectivamente, ha alegrado a los que la otra medida disgustó y ha disgustado a los que la otra medida agradó.
Y asi, como comprenderá, no hay forma de gobierno que agrade a todos.
Ignoro cómo usted, un señor ya entrado en años y con una vasta cultura, desconoce algo tan elemental.
Habla de que de lo malo, el gobierno es el único responsable.
Lo dudo y me explico.
Dicen que cuando un matrimonio se viene abajo, no existe un solo responsable, normalmente.
Aun reconociendo que la frase aplicada al Cid, '¡Dios que buen vasallo sería si hubiese buen señor!' es casi siempre válida, también lo es que una clase con el mejor profesor, si los alumnos no están dispuestos a aprender, no hay nada que hacer.
Incluso un estratega, no ya un simple táctico, como De Gaulle, exclamó descorazonado con el comportamiento de sus ciudadanos franceses:
'¡Qué se puede hacer con una nación capaz de degustar 400 tipos de quesos!'
Y más adelante añade don Francisco:
"La gente entretanto calla...y se va a la playa. Se marchan, nos marchamos todos, a toda clase de rincones prescindibles. Aquí no se puede vivir".
Vamos por partes.
Toda la vida de Dios, desde que tengo uso de razón, con Franco, con gobiernos de centro, de derecha y de izquierda, con crisis y sin crisis económica, la gente, con los primeros calores, se marcha a la playa.
Esto ha pasado, pasa y pasará, mientras haya seis mil kilómetros de costa en España.
¿Seguro que usted no puede vivir aquí?
¿Seguro que usted, un hombre sabio, dado a la investigación desde hace tantos años, no se lo pasa mejor investigando en su cuarto lleno de estupendos libros que sentado en la playa, manchándose de arena?
Luego, a continuación, el señor Adrados, una vez que ha puesto a parir al Ejecutivo, la emprende con la Constitución, de la que afirma que se implantó muy mal.
Con las comunidades autónomas que, según él no cumplen sus obligaciones.
Con las lenguas de las comunidades, de las que dice no pueden aspirar ya a otra cosa que a conservarse para uso interno de minorías decrecientes.
Para concluir su alegato político, más que artículo de opinión, hablando de los vascos y, para ello, se remonta a las Navas de Tolosa.
Señor Adrados, permítame un consejo.
En una época tan triste como esta, de crisis económica, desconfianza en la política, desempleo...nos sobran pesimistas y gente triste.
Necesitamos personas con ideas frescas.
Usted ya tiene su vida resulta.
Por favor, deje su puesto a una persona joven, que nos anime y nos infunda valor e ideas positivas.
riselo dijo
Amig@s bloguer@s:
Es precisamente en épocas de vacas flacas cuando no hay que mentar la soga en casa del ahorcado ni airear las desgracias si no tenemos soluciones para las mismas.
26 Julio 2011 | 07:41 PM