Con crisis, me fío más de la troika que de sindicatos e indignados.
Porque es que estamos en Europa.
No somos una isla.
Porque bastante hemos sufrido a lo largo de los años con aquello de que 'Africa - con todo mi perdón para este continente querido y sufriente - comienza en los Pirineos'.
Y hay muchos españoles, con la mejor intención del mundo, que aún creen en los cuentos de hadas.
Que todavía piensan que, después de integranos en la Unión Europea, podemos ser independientes de los demás estados de Europa y que las decisiones que se toman en Bruselas no nos afectan si no nos gustan.
¿Tan difícil es entender que si un gobierno socialista está tomando las decisiones tan negativas para sus intereses electorales no es por su gusto?
La troika que en parte nos gobierna actualmente, nos guste o no, es la señora Merkel, Sarkozy y la OCDE.
Y tanto la canciller alemana como el presidente francés como la Organización para la Coorperación y el Desarrollo, "han alabado - según leo en el diario El País - la propuesta del Gobierno español de limitar constitucionalmente el déficit público de las Administraciones".
Y ya se pueden encabritar los indignados organzando marchas todas las tardes - por cierto, que lo hacen ilegalmente porque ni se molestan en pedir permiso para manifestarse.
Ya pueden amenazar los sindicatos con huelgas generales si no se para esto.
Ya pueden decir los partidos minoritarios del Congreso que esto es un atropello.
Lo que hay que hacer, hay que hacerlo.
El señor Zapatero se ha reunido con el señor Rajoy - ya era hora - y, conscientes de que esto es lo que había que hacer, y con urgencia, se han puesto manos a la obra y lo están haciendo.
Si hay que retocar la Constitución, se retoca.
Y si se puede hacer sin referendum, se hace.
Sólo faltaba que, en vísperas de unas elecciones generales, también nos complicáramos la vida convocando a toda la ciudadanía a un plebiscito.
Desgraciadamente, la urgencia de los problemas no están para exquisiteces.
Y quien no lo entienda, pues debería entenderlo.
Para una vez que vemos reír al Jefe del Ejecutivo y al Jefe de la Oposición juntos, no estropeemos la fiesta.

riselo dijo
Amig@s bloguer@s:
Acabo de ver en la tele el final de la votación de la Reforma de la Constitución.
Se precisaban 212 votos.
Han votado 316 a favor y 5 en contra.
Algunos grupos minoritarios se ausentaron de la cámara en el momento de la votación.
No me ha gustado. Huir, no es de valientes.
En cambio me ha gustado la postura del señor Llamazares de IU que ha mantenido el tipo, se ha quedado en la cámara y ha votado negativamente con otros cuatro diputados más.
2 Septiembre 2011 | 12:47 PM