La masonería debe de ser algo bueno.
Lo digo por lo que me cuentan.
Me dicen que el dictador Franco odiaba a los masones incluso más que a los comunistas.
Pregunté el por qué y alguien me dijo que lo hacía por despecho: pidió ser admitido en la Masonería, y esta organización lo rechazó.
Tuve un profesor de lengua inglesa en Las Palmas de Gran Canaria cuya madre era profesora de Inglés, también, en una ciudad del sur del Reino Unido.
Le dije que aquí en España, durante mucho tiempo, se pensó que los masones eran todos malas personas.
Y me contestó con la clásica flema británica: " I hadn't realized that, in spite of having being living with my mother for so many years" (= pues no me había dado cuenta de ello a pesar de haber estado viviendo con mi madre durante tantos años".
Desde aquel momento dejé de creer en las tonterías que se cuentan de los masones.
Como curiosidad, leo en un número de la revista Tiempo, que le dedica un artículo a la Masonería en Francia. Dice algo que da idea de lo importante que es esta organización y lo clara:
"El número uno del Gran Oriente es, por razón de su cargo, asesor del presidente de la República, sea quien sea el gran maestro y sea quien sea el presidente. Cuando éste quiere consultar con su consejero, no es el hermano masón quien se traslada al palacio del Elíseo para que le reciba el jefe del Estado; es este quien se desplaza hasta el gran y moderno edificio de la rue de Cadet.
Una tradición inimaginable en España pero es que hay que comprender que el hecho de ser maestro masón es algo que, en Francia, - y en Bélgica y en el Reino Unido y en muchos países más - la gente pone en su curriculum vitae como prueba de honestidad, fiabilidad y valores éticos.
En España, muchos masones y masonas aún prefieren ocultar que lo son incluso a sus familias, después de tantos años de la muerte de Franco. La diferencia es evidente".
Yo añado que es normal que así sea porque en España, este personaillo bajito y rechoncho que se hacía llamar 'Generalísimo' metió tanto miedo en el cuerpo a sus enemigos que hasta muchos años después de muerto se le ha seguido temiendo.
Eso explica, entre otras cosas, que en tantas familias, hasta muy recientemente, muchos padres no se hayan atrevido a hablar a sus hijos de sus abuelos republicanos represaliados por la Dictadura.
Leo en el diario 20Minutos un artículo de R.R. que titula 'masones y discretos' a propósito de los problemas que genera quebraderos de cabeza a la Real Academia de la Lengua.
Porque en la definición que da del vocablo 'masonería' utilizaba, hasta hace poco, la expresión 'sociedad secreta'.
Por ello escribe:
"Los masones le recordaron que, después de la Constitución, no hay sociedades secretas y pidieron que se cambiara por 'sociedades discretas'.
Ha costado lo suyo que los dignos señores que se sientan en tan notable institución aceptaran el consejo.
Por eso hoy la definción de masonería ha quedado así:
"Asociación universalmente extendida, originariamente secreta, cuyos miembros forman una hermandad iniciática y jerarquizada, organizada en logias, de ideología racionalista y carácter filantrópico'"
riselo dijo
Amig@s bloguer@s:
Dos cosas.
Primera. Si tienen alguna otra teoría de por qué Franco odiaba tanto a los masones, me alegraría que me la dijeran.
Segundo. Si quieren saber mucho sobre la masonería en España, les recomeindo una excursión al Museo de la Masonería en Salamanca.
Allí, además de documentación, han montado toda una logia. Vale la pena una excursión a tan hermosa ciudad castellana.
9 Diciembre 2011 | 12:29 PM