Indignados contra 'todos'.
He comprado hoy Público - te regalaban un bonito e interesante calendario que te expone una vez más los problemas de un sector de la sociedad - y en dos páginas del mismo vienen titulares sobre el 15M, Los Indignados, o como quieran que, por fin, deseen que les llamen y se llamen ellos a sí mismos.
La parte positiva es que la prestigiosa revista Time dedica su tradicional portada anual a 'El manifestante'.
Completamente de acuerdo.
Porque como escribe la cronista Elena Herrera:
"La revista estadounidense repasa los perfiles del descontento a escala global. Desde la Primavera Árabe a las movilizaciones en Grecia, pasando por el movimiento Occupy Wall Street o por los manifestantes rusos, los últimos que se han subido al carro de las protestas".
Motivos más que suficientes para este homenaje.
También estoy de acuerdo con lo que dice Carmen, uno de los elementos más activos del Movimiento:
"Hay que abrir espacios en los que se pueda hacer un discurso crítico a lo establecido".
Pero, claro, hacer 'un discurso crítico de lo establecido' es una cosa y 'si no hacen lo que yo digo que hay que hacer, se van a enterar de quiénes somos los del 15M', es otra muy distinta.
Que eso es lo que parece expresar lo que leo en otra página del mismo diario con este titular: 'Insultos de un centenar de indignados'.
Se celebró ayer el juicio contra los indignados catalanes que insultaron, agredieron, vejaron, escupieron e, incluso, intentaron impedir el acceso de los diputados a la Sede del Parlament hace unos meses.
Leo en la crónica de Brais Benítez desde Barcelona:
"Poco más de un centenar de personas se agolparon a las puertas de la Audiencia paa mostrar su rechazo al proceso judicial abierto...Los indignados insultaron a los diputados que acudieron a declarar, a los Mossos d'Escuadra, a los periodistas que cubrían la información e, incluso, a los abogados de los indignados..."
Y hasta a dios si hubiera pasado por allí.
¿Es esto normal?
¿Está bonito tirar la piedra y esconder la mano?
¿Es propio de gente adulta no querer responder de los hecho semidelictivos o claramente delictivos - porque impedir a los elegidos por el pueblo su acceso a las Cortes, es delito - y querer escamotearse bajo el pretexto de una indignación?
No, amigos idignados.
En un estado de derecho, quien la hace, la paga.
No vale la clásica frase infantil de disculpa tras la rotura de cristales por culpa de un balonazo: 'Yo no he sido'.
Es la fasceta que menos me gusta de este Movimiento: que de de tanto criticar los defectos de los demás, se les han olvidado los defectos propios.
Porque, según su catecismo, están dando a entender que los seres humanos se dividen en dos grandes grupos: ellos y los demás.
Los nuevos salvadores, que son ellos, y los causantes de todas las desgracias, el resto de la Humanidad.
¡Me cachis!
Con lo bien que empezaron y lo mal que van a acabar si revistas tan serias como Time sólo ven lo positivo de estos movimientos.
riselo dijo
Amig@s bloguer@s:
A pesar de mis críticas puntuales hacia los 'indignados', no creo, como algunos afirman tan a la ligera e injustamente que sean ni okupas, ni indigentes, ni delincuentes ni, mucho menos, esos a los que la señora Aguirre con tanto desprecio califica como "esos que protege la delegada del Gobierno".
La señora presidenta de la Comunidad de Madrid, con demasiada ligereza, culpó a los Indignados de un ataque a su propiedad, cuando en el juicio se demostró que había sido obra de unos seguidores del Madrid que iban con una copa de más.
La crítica está bien y hay que ejercerla.
La mentira y la calumnia, nunca.
17 Diciembre 2011 | 10:58 AM