Hay tontos y tontos.
Unos más que otros.
Me preocupa desde hace tiempo el tema de la tontura.
No sé si es que me estoy haciendo un exquisito pero yo cada vez observo cómo día a día se incrementa el número de los que ejercen la tontura en sus variadas formas.
Tanto me preocupa el tema que hasta he llegado a confeccionar, como Linneo en su Jardín Botánico de Upsala, lugar de residencia de verano del científico sueco, hiciera con las plantas, una clasificación de los tontos: por el grado de tontura y por el grado de recuperación de la misma.
El primer lugar del escalafón lo ocuparía el 'simple tonto'.
Ahí podríamos, encuadrarnos, sin temor a equivocarme, la casi totalidad de los seres humanos.
Porque, ¿quién no ha hecho el tonto alguna vez en su vida?
Se hace el tonto hasta por amor, dicen.
El segundo lugar del escalafón sería para el 'tonto el culo'.
Ese señor o señora que, sin ningún motivo ni porqué, molesta, fastidia a los demás, falta el respeto, no sabe comportarse según en qué sitios se encuentre...
En este grupo cabrían todos los bromistas sin gracia, los gamberros de diversos estilos y metepatas varios.
Tenía un amigo de pequeño en el colegio salesiano que cuando un compañero le gastaba una broma pesada,. siempre decía lo mismo al bromista: 'tú tienes la gracia donde las avispas, en el culo'.
Y es verdad. Justo en esta zona de su anatomía poseen estos insectos el aguijón, que maldita la gracia que hace cuando te lo clavan en tu piel.
Este tipo de tontura suele curarse con los años aunque he visto tontos y tontas de esta subespecia ya talluditos.
Y, finalmente, tenemos al 'tonto la haba'.
Este sí que es peligroso porque ni él mismo reconoce su grado de tontura y, por consiguiente, nunca podrá salir de ese estado.
Además, da la impresión que ha estudiado para tonto en alguna facultad de este mundo porque es capaz de defender su tontura con argumentos tales como 'yo soy así' y 'a ti qué te importa lo que yo hago'.
Por tanto no tienen cura. Son así. Está, por lo visto, en su naturaleza, en su ADN.
A este subgénero pertenecen, entre otros, los pintamonas del grafitti.
Ya les puedes razonar con argumentos tales como que 'no tienes derecho a manchar las paredes de mi casa ni el escaparate de mi tienda', o 'no puedes cargarte el patrimonio de todos ensuciando estatuas y edificios públicos'.
Te mirará con, por supuesto, cara de 'tonto la haba', y te dirá cosas como 'a ti que te importa lo que yo hago; lo mío es arte urbano'.
No tienen cura, como os digo. Están contentos de haberse conocido.
Y, lo peor, si Dios y su santa Madre no lo remedian, morirán así, con el spray entre sus manos como los creyentes mueren abrazados al crucifijo.
riselo dijo
Amig@s bloguer@:
Si conocéis alguna otra especie de tontos, os estaría muy agradecidos por vuestra colaboración.
20 Enero 2012 | 08:27 PM