Saquémosle partido a lo irremediable - de momento.
En la sección de 'Cultura y Más' del diario La Razón leo unos datos que para mí son reveladores, dentro de la tristeza que me proporciona el observar a mi alrededor tanta persona sin empleo.
El artículo lo titula Miguel Mayanz, desde Madrid, 'Más parados, más lectores'.
Escribe:
"Algo más de la mitad de los españoles lee libros...siendo sorprendente el hecho de que la tasa de parados que dedica su tiempo a la lectura haya crecido hasta el 40,30%.
Y añade: 'la crisis no es buena para nadie, es muy dura en lo económico y posee un reflejo social importante...pero el ultimo barómetro de la lectura arroja un dato iluminador: los parados leen más que otros años. ¿Explicación? Cada vez hay más parados jóvenes y alfabetizados'.
Porque, como leo en el semanario La Quincena: "estar parado es malo; ocioso, todavía peor".
Si hay que aprovechar todas las circunstancias de la vida, el verse en paro puede animar a hacer otras cosas mientras llega la hora del reintegro a la vida laboral.
Hay cursillos de reciclaje, organizados por diversas instancias.
A través de internet, ofertas de actividades que pueden llevarte a cambiar tu horizonte guiándote hacia otra forma de actividad distinta a la que se llevaba antes de quedar en el desempleo.
Me llamó la atención y me emocionó la carta al buzón de una revista, cuyo nombre no recuerdo ahora mismo, de un señor valenciano, y que titulaba 'Que me quiten lo bailado'.
Contaba que tiene 36 años, mujer y dos hijos.
Que se encuentra desde hace tiempo en las listas de INEM y añadía:
"Dicho así puede ser descorazonador pero, gracias al tiempo de que dispongo, todo mal se convierte en una bendición, que difícilmente pude saborear en la alocada vida laboral de antaño...
Lo que más tengo ahora es tiempo, y este es el mejor de los regalos.
Me puedo envolver en la desesperación y ser uno más del montón.
Prefiero dsiisfrutar lo poco que tengo y cuando todo cambie, ¡que me quiten lo bailado!"
Resulta defícil para cuantos nunca hemos sufrido paro en nuestra vida laboral entrar en la piel y conocer el sufrimiento de un parado.
Pero nuestro amigo de Valencia ha dado en el clavo.
Dentro de la angustia que debe de estar viviendo, ha apensado que 'al mal tiempo, buena cara' y que de nada sirve desesperarse.
Por ello intenta aprovechar todo ese caudal de tiempo libre para disfrutar de cosas que, si estuviera trabajando, no podría disfrutar.
Espero, amigo valenciano, que tus palabras sirvan de consuelo a cuantos puedan leer tus reflexiones en este bog.
riselo dijo
Amig@s bloguer@s:
Hay quienes hasta en circunstancias tristes de la vida logran sacarle el lado positivo a las cosas.
Porque piensan que con sólo quejarse o desesperarse no suele solucionarse nada.
22 Enero 2012 | 12:28 PM