Un tal Blázquez y una tal Soraya.
Hay un columnista en el diario La Razón que me recuerda al actor Paco Rabal cuando escribía en el diario ABC sus ripiosos versos: que no parecen encuadrar en semejantes medios.
Me refiero a José Luís Alvite, conocido mío de los tiempos en que le escuchaba en la radio, y que ahora tiene una columna fija en el diario La Razón titulada 'Almas del nueve largo'.
A propósito de un posible pregón de Semana Santa por parte de la vicepresidenta del Gobierno y la prohibición del arzobispo de la archidiócesis de Valladolid de que lo haga, escribe Alvite un artículo que llama 'El obispo y la tuna'.
El obispo es 'un tal Blázquez', en expresión del peneuvista Arzallus, monseñor Ricardo Blázquez.
Y la tuna es...
Esta noticia me recuerda dos cosas.
La primera, que en el Partido Popular, al contrario de lo que piensa la Iglesia Católica, que apoya incondicionalmente a este partido de derechas, no hay más creyentes y sí más adictos en situación, diríamos 'irregular', que los pueda haber entre los fieles del Partido Socialista, aunque parezca raro.
Una equivocación más de esta Iglesia que parece saberlo todo: de lo terrenal y de lo celestial.
Y la segunda es que la Jerarquía de esta Iglesia continúa siendo un poder fáctico que sigue mandando en España como lo ha hecho siempre, hayan sido tiempos de dictadura o de democracia.
Saben adaptarse perfectamente a lo que llueva en cada momento.
En esto coinciden con muchos de los jueces actuales.
No hay más que ver cómo se encabritan e intentan meter en cintura a un juez cuando se atreve a investigar cualquier entresijo de la dictadura de Franco.
Parece mentira que otra de las fuerzas, el Ejército, sea el estamento que más se haya democratizado, y eso le haya granjeado la simpatía, el aprecio y el reconocimiento de la ciudadanía.
Un divorciado se convierte ipso facto en un proscrito sacramental.
Y eso es la señora Sáenz de Santamaría por su condición de casada por lo civil.
Concluye José Luís Alvite su columna:
"En esto de la Iglesia ocurre como en la milicia, que uno se hace soldado a sabiendas del rigor de la disciplina y ha de acatarla o alistarse en la Tuna de Farmacia'.
Pues ya lo saben.
Pero mi duda es si alguien piensa aún que cuantos intervienen en las procesiones de Semana Santa de cualquier ciudad o pueblo de España, sean todos fieles adeptos de la Santa Madre Iglesia.
Como andaluz sé de sobra que al Rocío acuden en romería cada año cientos de ateos, descreídos, descuidados con su fe y creyentes de bautizo, primera comunión y boda a honrar a la Señora en su santuario..
Y aún no ha nacido el obispo de Huelva que se meta con ellos.
Posiblemente le partirían la cara.
riselo dijo
Mi querida Soraya:
Ya lo sabe. Usted ya no es bienvenida en su Iglesia.
Mejor para usted y para los españoles.
Así tendrá más tiempo para dedicarse a lo suyo, a gobernar.
25 Enero 2012 | 08:24 PM